PALESTRA

Por Gilberto Cervantes Rivera, poeta de Cucharas

Opinión - 2017/02/16

Roberto Sandoval Castañeda, gobernador, aplaude la presencia de elementos de la Marina, PGR y Ejército en operativo contra delincuentes organizados, los cuales por el momento son identificados como miembros del cartel de los Beltrán Leyva. Con la postura pública del jefe del poder ejecutivo estatal, queda claro que nada tiene que ver con esa y otras bandas del narcotráfico, versiones que venía alimentando gente que se dedica al rumor para llevar agua a su molino. Decía su servidor en anteriores columnas que Roberto era un muerto muy pesado para el candidato del presidente Peña Nieto y si la lógica funciona, la carga después de los operativos, ya es menos pesada; falta por justificar a título de suficiencia de donde proceden los dineros con los cuales el gobernador ha comprado sus propiedades, pues a nadie le satisface que con el sueldito que gana haya adquirido un solo caballo fino, cuyo valor es superior a lo que pudiera ganar este poeta de Cucharas en 200 años. Todo eso también debe aclararlo Roberto, pero además negociar con los trabajadores del SUTSEM, algo mucho más fácil que tronarle la humanidad con una barrett calibre 50, al H2. Lo del SUTSEM se resuelve con dinero, el futuro de Roberto si no aclara tantísimos rumores sobre obras infladisimas en su costo como el mercado de Ixtlán, el parque lineal que costará 17 millones de pesos por kilómetro, y ahora traen el mercado Morelos en el riqui ran, cuidado, porque la papa que les supo, puede calentarse. El asunto de las vacas coloradas que procedían de Australia, no se aclara con decir que ese ganado solo llegó a pastar y tomar agua en tierras nayaritenses, pero sin mencionar el nombre del dueño o de los dueños. Esas vacas han sido vistas pastar en las tierras de Carlos Rubén López Dado y el Dr. Elías Salas de Santiago Ixcuintla; sabrá Dios cuantos más entraron en la polla, pero sus nombres aunque suenen familiares, debe conocerlos la autoridad; así que también investigar manejos financieros oscuros, hacer cuentas de cuánto vale cada propiedad y desde luego comprobar el dinero utilizado en su compra, se vale decirlo. El gobierno federal o central como ahora le llaman, tiene la mano pesada; nada más entérense que de todos los juicios laborales contra Roberto Sandoval, el gobernador no ha ganado ninguno. Pero si todo lo que digo pertenece a la especulación, que no se preocupen, pues se valdrá decir entonces que en Nayarit, todos somos y ganamos iguales, pero da la casualidad que ni siquiera les he podido comprar un burro a mis hijos y existe un dueño que se da lujos que no corresponden a la medianía que recomendaba el presidente patriota Benito Juárez. En seguridad se puede cantar victoria, cosa que no se puede decir de los manejos financieros de la hacienda estatal, con los cuales se han hecho millonarios todos los hombres del poder ejecutivo. Si Roy Rubio Salazar el auditor superior estatal no los investiga, entonces que venga la auditoría superior de la federación y lo haga, uno por uno, funcionario por funcionario; no se están enriqueciendo los trabajadores, hazles justicia gobernador, menos soberbia y suficiente cordura son necesarias en un estado donde priva la falta de negociación con los que reclaman sus derechos. La gente sale a las calles a protestar, se instalan en plantón, y parece que en Palacio de Gobierno no tenemos gobernador, el que pude decirse que anda en todo menos en misa. Ni una propuesta de la parte oficial, ceguera y sordera es la respuesta para todos los que se quejan, principalmente para el SUTSEM, y eso que se la rifaron con él, dando la cara por un PRI desprestigiado y contestando el teléfono las 24 horas. En verdad siento no poder explicarle a la gente que me gustaría que nuestro gobernador se bajara de la nube tantito para pedirle perdón a los que ha menospreciado, agraviado y correteado PALESTRAZO: y el candidato oficial Manuel Cota simplemente no se atreve a correr al enano que despacha como presidente estatal del PRI, Juan Carlos Ríos Lara; aún está a tiempo de hacerlo, antes de que le salga el chirrión por el palito.

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