Vivir con el síndrome del gemelo desaparecido

Mujer y Familia - 2017/03/16

Agencias/Crítica.

A pesar de ser un tema poco tratado en los manuales de medicina y las consultas médicas, la pérdida de un gemelo dentro del útero es una realidad relativamente frecuente. Uno de cada 10 embriones tiene un gemelo que desaparece durante el embarazo, destaca Alfred Austermann, autor junto a su pareja Bettina del libro Le syndrome du jumeau perdu (El síndrome del gemelo desaparecido). Este psicoterapeuta alemán se empezó a interesar por el tema al observar ciertos bloqueos terapéuticos en algunas de sus consultas. Pienso, sobre todo, en una persona bloqueada en su trayectoria personal, que no se sentía plena en ningún ámbito de su vida y cuya causa me era muy difícil identificar. Fue una terapia de constelaciones familiares la que me permitió sacar a la luz la pérdida de un gemelo sufrida durante su vida intrauterina, cuenta el psicoterapeuta.

Una realidad todavía tabú

El médico francés Claude Imbert fue uno de los primeros en abordar el tema en su libro Un seul être vous manque Auriez-vous eu un jumeau ? (Sientes como una ausencia... ¿Y si tuviste un gemelo?), publicado en 2004. Gracias a las ecografías realizadas durante los primeros meses de embarazo, hoy en día la pérdida de un gemelo es más fácil de detectar. Sin embargo, sigue siendo una cuestión difícil de abordar. Algunas mujeres no se sienten cómodas con el tema de la muerte y no ven interés alguno en hablarle de ello a su hijo, explica Clothilde Robin-Avezou, psicóloga especializada en gemelaridad.

Los ginecólogos, por su parte, tampoco se expresan abiertamente. Algunos médicos son reticentes a decirle a una embarazada que uno de sus embriones no ha sobrevivido para no preocuparla y evitar que se sienta culpable por no haber sido capaz de llevarlo adelante, añade Alfred Austermann.

Más allá de las ecografías, es casi imposible detectar con seguridad la pérdida de un gemelo. Los sangrados durante el embarazo podrían ser un indicador, pero las causas de estas hemorragias pueden ser múltiples

Sin embargo, en los gemelos supervivientes existen algunos signos comunes muy reveladores. A menudo se suelen observar, por ejemplo, problemas de vista (miopía) y audición, malformación vertebral (tipo escoliosis) y problemas dermatológicos.

Sentimiento de soledad, culpabilidad y miedo a la muerte

El impacto de la pérdida de un gemelo durante el embarazo tiene, sobre todo, consecuencias psicológicas más o menos importantes en la vida del gemelo superviviente. Sentimientos de nostalgia, de vacío y soledad, culpabilidad, constante miedo a la muerte, dificultades para encontrar su lugar en el mundo profesional, problemas en su vida amorosa... El malestar puede ser importante y afectar a todas las esferas de su vida. Se trata de un trauma precoz que deja huella y se reactiva particularmente durante una separación o la pérdida de un ser querido, añade Alfred Austermann.

Por supuesto, no todos los gemelos supervivientes desarrollan las mismas dificultades a lo largo de su vida. El arraigo dentro de una familia unida y afectuosa o, por el contrario, traumas posteriores añadidos, pueden jugar un papel esencial en la manera en la que evolucionará el gemelo superviviente, añade Alfred Austermann.

Terapias psicocorporales y trabajo de aceptación

Una vez toman conciencia de esta pérdida precoz, las personas suelen mejorar. Comprenden, por fin, la causa de su sentimiento de soledad y sus problemas relacionales. Las terapias psicocorporales como el rebirthing, la kinesiología, la etioterapia, la hipnosis, la respiración holotrópica, las constelaciones familiares, así como las terapias que permiten reconectar con su niño interior están especialmente indicadas para recuperar la sensación de seguridad y avanzar con mayor tranquilidad en la vida. Para mejorar, es importante que estas personas revivan el proceso de la pérdida intrauterina, acojan estas emociones con serenidad y acaben por integrar este acontecimiento como parte de su historia personal, añade Alfred Austermann.

Testimonio de Sofía, 48 años, Madrid

He vivido la primera mitad de mi vida con un sentimiento de soledad y de no estar completa. Buscaba soluciones en el exterior, pero no había nada que llenase el vacío que sentía por dentro. Fue tras una sesión de kinesiología y un taller de constelaciones familiares que comprendí que no estuve sola en el vientre de mi madre. Después seguí una terapia de descodificación biológica que me ayudó mucho a aceptar esta pérdida y a entender mejor mis problemas relacionales, sobre todo en mi vida amorosa. Desde entonces, me siento mucho mejor. Me siento realizada en el aspecto profesional y por fin he encontrado a un hombre con el que vivo una bonita relación. Hasta entonces sentía una cierta vulnerabilidad ante las separaciones, pero ahora soy capaz de gestionarlas con mucha más serenidad que en el pasado.

Cartones