REDESCUBRIENDO: El Consumo de Alcohol y los Jóvenes.

Por: José Miguel Cuevas Delgadillo.

Opinión - 2017/04/04

El alcohol es una droga de consumo tradicional que tiene efectos muy importantes en los consumidores. La adolescencia es la etapa que se empieza a consumir. Algunas estadísticas importantes en cuanto al alcohol y los adolescentes en otros países refieren:


“España ocupa el tercer lugar en producción de alcohol, esto origina importantes implicaciones, tanto en el ámbito cultural como en los hábitos de consumo y diversión de la población, así como en la forma de percibir el consumo y los problemas ligados al uso y abuso del alcohol. Más de 80 mil jóvenes mueren cada año en Europa, por conducir bajo el efecto del alcohol; para la mayoría de los jóvenes, el alcohol es la droga preferida. Los adolescentes consumen alcohol con mayor frecuencia y en mayores cantidades que todas las otras drogas ilícitas combinadas”


     Los jóvenes son muy vulnerables a las técnicas del marketing y ventas; las compañías de alcohol cada vez son más agresivas en los productos de consumo y sustancias potencialmente peligrosas. Al mismo tiempo, el predominio del libre mercado ha erosionado las redes de seguridad de la salud pública, existentes en diversos países, y debilitado las estructuras sociales para la juventud. Cuando la juventud no tiene estructuras sociales, buena escolaridad de primera clase, comunidad que le ofrezca seguridad y no violencia, protección contra el crimen organizado, prevención contra el consumo de alcohol, entre otras, pues obviamente va a sufrir daños irreversibles. A nivel epidemiológico, la relevancia del alcohol se encuentra no sólo en el hecho de que sea la droga más consumida por los jóvenes y adolescentes, sino en la importancia que ha adquirido su consumo en el tiempo de ocio de los jóvenes. Además, es una sustancia de referencia en las relaciones de los jóvenes con las drogas; de esta forma, se ha convertido en un elemento básico de la cultura juvenil y de sus formas de “esparcimiento”. Algunos de los factores que más han contribuido a la generalización del consumo del alcohol son: la existencia de una gran tolerancia social y la escasa percepción del riesgo asociado a la ingesta de bebidas alcohólicas.


     Algunos gobiernos en América Latina, incluido México y en los Estados Unidos, no dan la importancia necesaria al daño tan terrible que está ocasionando entre los adolescentes, el ingerir bebidas alcohólicas. Los políticos están más interesados en ganar bancas en las cámaras de senadores y diputados y en ganar proyectos que beneficien a sus partidos a algún otro asunto. No toman en cuenta algo realmente importante: el daño que el alcohol está ocasionando en los adolescentes es terrible. La primera causa de muerte entre jóvenes en nuestro país son los accidentes automovilísticos, que en la mayoría de los casos, está involucrado la ingesta de bebidas embriagantes en los participantes. Los pleitos callejeros y antros, aunado la violencia intra familiar, por lo regular, los agresores están bajo los efectos de una droga o por el alcohol. Si analizamos el caso de Nayarit, es alarmante la cantidad de alcohol que se consume entre sus habitantes, en donde encontramos mujeres y hombres por igual. La asociación entre diversión, alcohol y otras drogas, es un fenómeno generalizado en nuestro estado. El problema ya rebasó las estadísticas, la práctica está desbordada, no hay control.  Los programas gubernamentales de prevención no han sido suficientes, el gobierno no cumple con el propósito de proteger a nuestros adolescentes y jóvenes; hay muy poca atención por parte de los padres de familia, la sociedad en general es permisiva hacia este problema. Los jóvenes son más vulnerables a sufrir daños físicos, emocionales y sociales, derivados de sus propios hábitos de beber o de los de otras personas; hay fuertes vínculos entre: consumo de alto riesgo, violencia, comportamientos sexuales irresponsables, accidentes de tráfico y otros, incapacidades permanentes y muertes. Es una vergüenza que no se legisle el consumo del alcohol en los jóvenes; podrá decir en la ventana de la tienda: “No se vende alcohol a menores de edad”, pero cuantos jóvenes se burlan de esto pidiéndole a un adulto que les compre el alcohol, presentando credenciales falsas o dándole una propina al cajero. Esa no es la manera radical de combatir el uso del alcohol entre los adolescentes. Hasta la próxima. Terapeuta Familiar y Conferencista. Consultas Celular 311 136 89 86.

 

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