PALESTRA

Por Gilberto Cervantes Rivera, poeta de Cucharas

Opinión - 2017/04/20

 Parece, pero las apariencias engañan, que, en Nayarit, el presunto narco fiscal Edgar Veitia, no cometió ningún abuso, ningún delito; luego entonces, los únicos agraviados son los gringos, quienes lo juzgan por delitos contra la salud en su modalidad de tráfico de enervantes como cocaína, metanfetaminas, heroína y mariguana. Edgar allá es un delincuente, aquí ni robó ni secuestró, ni levantó ni mandó asesinar; vistas, así las cosas, este hombre en desgracia, puede hasta ser canonizado por santo.  No de balde instituciones educativas de prestigio, le extendieron la máxima presea a la que puede aspirar un ser humano, la de Dr. Honoris Causa, dados sus invaluables servicios a favor de la sociedad que aún no se explica, porqué los gringos quieren sentenciar a Edgar Veitia, a compurgar dentro de un reclusorio, cadena perpetua;  preferible la pena de muerte, sería mucho más honorable para  este hombre pío, quien si hubiera robado tan siquiera un terreno de 10 por veinte, o un metro para sembrar una milpa, la gente agraviada ya estaría haciendo cola en las ventanillas de la Fiscalía General, reclamando lo suyo. O como dicen por ahí, temen que de un momento a otro suelten al Diablo y este mismo tome venganza en contra de los que se atrevan a señalarlo. La gente de bien tiene justificadas razones para actuar con prudencia y con cautela, porque sabe que a los gringos solo les interesa el dinero que puede dejarles un juicio donde lleva las de perder el hombre que presumió durante casi seis años, haber logrado posicionar a Nayarit, en el segundo lugar nacional en seguridad. Cosa con la que no está de acuerdo el licenciado y notario público José Luis Béjar Fonseca, mismo que fue robado por gente aún desconocida y de igual forma pasaron por viacrucis semejante, gente del notariado muy notoria, como Marco Antonio Carrillo Rincón y Juan Antonio Echeagaray Becerra.  En todos los casos, el presunto narco fiscal guardó silencio y no movió ningún dedo para investigar los robos. Guardó un silencio que lo señalaba, pero eso desde luego no se puede asegurar si no existen denuncias y pruebas; puede caernos gordo Edgar Veitia, pero si no se le comprueba nada de lo que en Nayarit se dice y se comenta, el presunto narco fiscal, si llegare a salir libre, tiene derecho a regresar a México, sin tener nada de que avergonzarse. Frente a una ciudadanía que tal parece fue beneficiada con el clima de seguridad impuesta por Edgar Veitia, no tenemos derecho a seguir haciendo leña del árbol caído. Aquí no hay denuncias ni reclamos contra Edgar Veitia, salvo las 25 mil cartas que dio a conocer Roberto Sandoval hace dos años en diciembre, donde la gente se quejaba de abusos de poder por parte de los encargados de impartir justicia y no solo del presunto narco fiscal.  En Estados Unidos, el licenciado Veitia chingó a los gringos retacándoles mucha droga, pero aquí en Nayarit, a juzgar por lo tranquila que está la gente, fueron muchos los beneficios que brindó a la ciudadanía. Así que mientras o existan denuncias o demandas concretas en contra del presunto narco fiscal, lo único que nos queda es callarnos el hocico hasta nuevo aviso… PALESTRAZO: obra en mis manos la convocatoria para nombrar al nuevo Fiscal General, emitida por el Congreso, dirigida a los profesionales del Derecho que tengan antigüedad de diez años en ejercicio interrumpido, modo honesto de vivir y sin ninguna mancha de tipo penal en su expediente. De todos los que se inscriban, solo diez serán tomados en cuenta y de la decena, uno alcanzará la gloria de ocupar el cargo por espacio de nueve años. Hubiera sido mejor dejarle la responsabilidad de nombrarlo al gobernador que viene, pero los legisladores no quieren meterse en honduras, por eso no permitieron que Wili, permaneciera al frente de la Fiscalía, el tiempo que le queda al gobierno de Roberto Sandoval.

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