ANTONIO GALLARDO VILLELA

POR: MIGUEL GONZÁLEZ IBARRA

Opinión - 2017/04/21

 Nayarit llora la partida de Antonio Gallardo Villela. Duele su desaparición física, aunque, su ejemplo es eterno. Es muy grande la obra que deja.
 
Muy querido. No distinguía a nadie. Cultivó amigos por todos lados. Priístas, panistas, perredistas, morenistas, petistas, religiosos, no religiosos, hizo amistades al por mayor, con partido y sin partido, creyentes y no creyentes. No fue sectario ni oportunista. Vivió en la pura línea.
 
En sus exequias, aquí en Tepic, nos dimos cita muchísima gente, de todas las categorías económicas. El dolor es inmenso. Pérdida irreparable.
 
Tuvimos la dicha de convivir con él. Cuántas cosas bonitas nos acontecieron y pasamos, a su lado. Su historia puntual, debería escribirse. Su penetrante existencia, es una leyenda.
 
Elaborar su biografía y publicarla, es una necesidad. Su paso por la vida, es una página de la hermosa historia de Nayarit, porque, como dijo Galeano, la vida no está hecha de átomos, sino de historias.
 
Tanto su alumbramiento como su niñez, son de gran interés general. Su juventud es fascinante. En esta etapa se forja como gran líder de masas, al ser conductor de los jóvenes santiaguenses y ganarse la confianza de toda la comunidad, destacando su participación en el deporte.
 
En su vida estudiantil destacó su liderazgo, combinando teoría y práctica, al trabajar para sostener su enseñanza, alcanzando hacer la carrera del magisterio, misma que ejerció siempre. Estudiar y laborar, le forjó ese carácter de dirigente y humano.
 
No hay ni hubo alumno de primaria que no lo recordara o recuerde con cariño y gratitud, como, de igual modo, a nivel secundaria, sus enseñanzas dejan grandes aportaciones, por su peculiar forma de conducir a los muchachos que en el aula educó. Era una combinación perfecta. Un amor correspondido. Quería entrañablemente a sus alumnos y, éstos, sus alumnos, lo querían y lo veían como si fuera un familiar que los orientaba correctamente. Esta sería una parte muy destacada y aleccionadora del libro que debería hacerse y publicarse, para ser leído por todo nuestro pueblo, en especial, por nuestra juventud.
 
En política, protagonista del momento más grande de Nayarit.  Integrante del cabildo número uno ---desde que Hernán Cortés instaló la vida municipal mexicana, allá, hace medio mileno--- comenzando este gobierno el primero de Enero de 1972, en nuestra capital, Tepic. En este cuerpo colegiado, se distinguió como el Regidor más popular, después del alcalde. Su talentosa y vibrante voz, se escuchaba con respeto y admiración por todos sus compañeros del ayuntamiento. Era de las posiciones más influyentes en aquella administración política, que sigue siendo ejemplo a seguir, tanto a nivel Nayarit, como de la república y ¿por qué no? del mundo entero, justo, como Venezuela, porque, como yo les digo a buenos amigos de aquel país sudamericano, “el chavismo comenzó, mucho antes que naciera Chávez, en Tepic”, con el gobierno del que formó parte, Gallardo.
 
 Alto dirigente de aquella Revolución, que estremeció al país y al mundo entero. Este proceso data de 1972 a 1975. Los ojos de los cinco continentes estaban puestos en Tepic y todo Nayarit. Aquello fue parte del despertar chileno que, en el mismo período, realizó profundas transformaciones, con el Doctor Allende al frente. Es preciso definir: Revolución es un proceso cuando una clase superior, desplaza a la precedente, justo, lo que ocurrió en aquel tramo histórico.
 
Antonio Gallardo Villela, en su puesto de combate, disputando un escaño en el Congreso, en Santiago Ixcuintla, excepcional líder de las grandes masas, era, entonces, más popular que Alejandro Gascón Mercado e Ismael Macías Acevedo, allí en su tierra, corazón de la costa de oro, cuyo incidente histórico, puede haber más de uno que lo debata. Estoy listo para sostener este dicho, que corrobora al personaje que en este comentario aludimos, como a un gran líder de masas.
 
La historia lo registra como a uno de los parlamentarios más brillantes y valientes del legislativo nayarita. Su postura nunca traicionó los intereses de la nación mexicana, vía Soberanía de Nayarit, así como los sentimientos de los trabajadores del campo y la ciudad. Es de los diputados que más veces han abordado la más alta tribuna del pueblo, en defensa del interés nacional y social, mismos que están entrelazados y no pueden separarse.
 
La prehistoria no lo dejó ser Presidente Municipal de su tierra querida, la que no cambiaba ni por todo el oro del mundo. Ganó las elecciones, sin embargo, el fraude se impuso. Esta ocasión, entró a la batalla bajo la sombra de un partido político con registro estatal.
 
Al detenerse los latidos de su noble corazón y apagarse la luz de sus ojos, sus últimas palabras, estuvieron del lado de la democracia.
 
Tuve el honor y privilegio de estar con él en esos momentos. Lo ví sereno, listo, seguro de pasar al mundo de la inmortalidad. Dio órdenes. A favor de Toño y la Alianza PRD-PT-PAN-PRS. No le fallaremos. Cumpliremos sus instrucciones, al pié de la letra.
 
Su obra debería escribirse y publicarse para que la lean las presentes y futuras generaciones. Su intensa vida, da para mucho, obviamente, para hacer también una excelente película, que sería muy ilustrativa.
 
Jefe de familia excepcional. Sus hijas, son el claro ejemplo de lo grande que es, si, porque seguirá entre nosotros, muy recordado, siempre, por nuestro pueblo, guiando las batallas de hoy y de mañana, incluyendo su intenso paso por el sindicalismo.
 
Por todo esto y más, minutos antes de su cremación, expresamos lo mismo que Tomás Borge, nicaragüense, dijo al dar el último adiós físico a Carlos Fonseca Amador:
 
“¡TOÑO GALLARDO, ES DE LOS MUERTOS QUE NUNCA MUEREN!”

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