¡Llega el bebé! ¿Cómo transcurrirá el parto?

Mujer y Familia - 2017/05/08

*Pero en el artículo de hoy vamos a tratar un aspecto diferente, no tan burocrático, como de libertad a la hora de que una mujer traiga una criatura al mundo. El plan de parto contempla todo lo que rodea el nacimiento de una nueva criatura: Si la madre desea anestesia, si desea parto natural… Incluso el entorno, o el acompañante que quiere a asista a tal evento.

Agencias/Crítica.

El mejor momento para realizarlo

Los profesionales con mayor experiencia en este ámbito consideran un buen momento entre las semanas 28 y 32 de gestación. En cualquier caso, siempre lejos del teórico momento de llevar a cabo el acto, para evitarnos todos los condicionantes (estrés, ansiedad y nerviosismo como más destacados) que podrían determinar que nos decidamos por una u otra forma de parir, más que dejarnos llevar por la manera como nos hubiese gustado hacerlo.

A la hora de preparar este plan, lo mejor es hacerlo conjuntamente con el médico o comadrona que van a asistir nuestro parto. Ellos no deciden (eso queda claro), pero pueden ayudarnos a entender mejor ante qué nos encontramos, para que nuestra decisión sea fundada.

De todas formas, ha de quedar claro que, pese a que nuestras preferencias eran unas concretas en la semana 28 de gestación, siempre estamos a tiempo de cambiar dichas preferencias hasta el momento del parto.

El “Plan de Parto” contemplado por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad del Gobierno de España, y que se puede consultar en esta página web, no incluye, por razones éticas, la posibilidad de seguir técnicas de parto, o tratamiento de los síntomas, que no tengan una evidencia científica reconocida. Por lo que podemos decir que, si bien podemos elegir cómo y con qué ayuda tener a nuestro hijo, existen unos límites, unas situaciones que, ante la ausencia de aval científico, no podemos pedir a nuestros sanitarios que nos sean aplicadas.

Además, hemos de pensar que, generalmente, los padres no son clínicos; por lo que desconocen cómo afrontar, de la mejor y más segura manera posible, las distintas complicaciones que pueden aparecer durante el proceso del parto. Aquí, el criterio clínico del personal sanitario, si bien siempre previa consulta con la parturienta, será el que prime. Se le solicitará, no obstante, y si las circunstancias lo permiten, siempre el denominado consentimiento informado a la paciente.

Desde el primer momento

La mujer que acude al hospital para llevar a cabo un parto, en principio, no es una paciente, no es una persona enferma. Por lo que será ella quien decida, en todo momento, a quién quiere a su lado (siempre que las circunstancias clínicas no impidan la presencia de esta persona). También tiene derecho a la intimidad.

El mejor entorno

Silencio alrededor, y la necesidad de hablar poco, por parte de la persona que ha de parir, durante todo el proceso, son dos consideraciones a preservar.

La luz en la habitación ha de ser poco intensa, agradable, tranquila.

La intimidad de la persona también es esencial preservarla. Intentar que no se exponga a la presencia de desconocidos, si no es estrictamente necesario.

Nuestro acompañante

Será el/la que nosotras elijamos. Y conviene que permanezca a nuestro lado, tanto antes, como durante, y después del parto. Es por ello que elegir a quién queremos a nuestro lado se considera una de las decisiones fundamentales del presente plan.

De la misma  manera, convendría también dejar claro, mediante el presente documento, a quién no queremos durante el parto a nuestro lado.

Nuestras circunstancias personales especiales

Tanto en relación con nuestra capacidad, por ejemplo, de afrontar un proceso tan agotador, como aquellas circunstancias que, por razón de religión o cultura, deseemos que se cumplan durante el proceso del parto, también han de quedar registradas, y respetadas por parte de toda persona participante en el proceso.

Nuestra indumentaria

El plan de parto incluye también la posibilidad de decidir si preferimos llevar en todo momento nuestras piezas de ropa; o bien, solicitamos que sea el hospital quien nos las proporcione (siempre que las condiciones sociales permitan ejercer esa decisión).

El propio proceso del parto

¿Enemas sí; enemas no? La persona que ha de parir decidirá si quiere aplicarse un enema antes de comenzar el proceso. Si bien, no se recomienda que éstos se apliquen ni antes ni durante el parto.

Rasurado: A día de hoy, y a diferencia de lo que sucedía hace unos años, se considera que el rasurado del vello genital no es necesario antes del parto.

¿Podemos ingerir líquidos durante el parto? Así es; pero solo agua o zumo. Aunque, para ello, conviene consultar con el personal sanitario por si dicha ingesta pudiese comportar algún potencial peligro (si en algún momento se necesita de sedación, por ejemplo).

El lugar (entorno) y la posición durante el parto

Si el hospital lo permite, podemos elegir dónde queremos parir, y en qué postura hacerlo (acostada, sentada, en cuclillas). Ninguna ha demostrado ser mejor que las demás. Además, podría existir alguna condición de salud de la persona parturienta que hiciera conveniente adoptar una postura concreta, y no otra. La última decisión, salvo peligro inmediato para nuestra salud, la tenemos nosotras.

En relación con el dolor

Todo un abanico de posibilidades… Si bien, no todos los hospitales ofrecen todo el arsenal. Desde un parto sin analgesia, hasta la anestesia epidural. Ambas son opciones contempladas en la mayoría de hospitales. Pero para quienes deseen algún analgésico que no induzca anestesia, muchas son las técnicas que han mostrado cierta eficacia: desde la acupuntura, hasta el parto en agua caliente. El problema es, como comentábamos, que no todos los centros de referencia para partos ofrecen estas técnicas entre su cartera de servicios.

El plan de parto incluye una opción que es la de no recibir ningún tipo de analgesia durante el parto. Al menos, farmacológica. Y, si el centro lo permite, también podemos sustituir la anestesia epidural (la más comúnmente aplicada) por otras opciones analgésicas, como son la bañera con agua caliente, la aplicación de óxido nitroso, el uso de materiales de apoyo (pelotas, espejos, cojines…).

La bañera o ducha con agua caliente, por ejemplo, es una muy buena opción analgésica, pues hace que percibamos menos nuestras molestias.

La monitorización fetal

Permite conocer, en todo momento, si nuestro bebé sufre, o permanece impasible ante lo que le espera. La monitorización fetal, cuando hemos comprobado que todo va bien, tampoco es imprescindible. Y podemos solicitar que no nos sea realizada de manera continua; lo que nos da algo de libertad para movernos y estirar la musculatura.

El tacto vaginal

Permite conocer la dilatación del cuello, y la inminencia del inicio del parto. De todas formas, hemos de considerar al tacto vaginal como una intromisión en la intimidad de la mujer; por lo que se realizará el menor número de veces necesario para conocer la evolución del parto, y evaluar y constatar que vamos por buen camino.

Medicación para acelerar el parto (oxitocina)

Salvo que exista una situación clínica que haga necesario acelerarlo (sufrimiento fetal, por ejemplo), no se utilizará oxitocina rutinariamente.

La colocación de una vía venosa

En el parto normal, no se considera algo imprescindible. Por tanto, salvo que la situación clínica haga imprescindible su colocación, será la mujer quien decida si se le coloca o no una vía de este tipo.

Algo similar sucede con la colocación de una sonda vesical: salvo complicación extraordinaria, no sondaremos a la mujer durante el parto.

La rotura de la bolsa amniótica

Suele romperse sola, de forma espontánea. Si no es así, y la situación clínica no lo requiere, no debemos romperla nosotros sin pedirle el consentimiento persistente a la mujer.

Episiotomía

Actualmente, no se considera necesario realizar la episiotomía, salvo que la situación clínica así lo indique. Aquí, en muchas ocasiones, es el clínico quien evalúa si conviene o no realizarla. Pero la mujer, previamente al inicio del parto, puede delegar esa decisión en el clínico, o no.

El corte del cordón umbilical

Podemos decidir si lo realizará nuestro acompañante, nosotras mismas, o el sanitario. También una eventual donación de la sangre del cordón queda bajo nuestra decisión. Afortunadamente, cada vez son más las parejas donantes de sangre de cordón umbilical.

Los primeros cuidados del bebé

Desde en qué momento queremos que nos dejen al bebé junto a nosotras, hasta dar el consentimiento a las diferentes pautas de tratamiento que se han de seguir en los primeros días (colirios antibióticos, aplicación de vitaminas por vía parenteral…), han de quedar registrados en el plan de parto.

Los cuidados y la higiene del bebé también podemos decidir que se realicen por parte del personal del hospital, o bien, realizarlo nosotros mismos (la mujer o su pareja).

La primera alimentación

Tema clave: si queremos o no darle lactancia materna a nuestro bebé. O si, como alternativa, optamos por las leches de fórmula (artificial). Podemos decidirlo ahora (lo más probable es que ya sepamos, desde meses antes, lo que vamos a hacer al respecto); o bien, posponer la decisión hasta poder tomarla a conciencia, tranquilamente, al volver a nuestro hogar.

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