Conjeturas: El fantasma del fraude electoral

Por Francisco Cruz Angulo

Opinión - 2017/06/12

El pasado domingo los institutos estatales electorales de Coahuila y en el Estado de México convalidaron los triunfos de Miguel Ángel Riquelme y  Alfredo del Mazo Maza como gobernadores electos en esas dos entidades de la república.
En Coahuila el candidato del PAN Guillermo Anaya y los candidatos de MORENA, PT, PRD y dos independientes conformaron un amplio frente de resistencia civil que tiene por objetivo central se anule la elección por considerar que se fraguó un fraude electoral desde las instancias del Gobierno Estatal y con la clara intención de hacer ganar al PRI. Argumentan los oposicionistas que se violentaron los principios de equidad, transparencia y certeza.
Estos son los mismos argumentos que esgrimió el líder nacional de MORENA, Andrés Manuel López Obrador en los resultados en el Estado de México. Sin embargo los caminos legales para l impugnación son diferentes.
Hagamos algunas reflexiones al respecto.
1.-Si miramos retrospectivamente al año de la alternancia presidencial en el 2000 de aquella fecha a las de este año los procesos electivos estatales, federales y municipales han sido muy competidos. A mayor participación ciudadana en las urnas y a un árbitro autónomo y ciudadanizado hizo posible que los partidos de oposición hayan ganado más de una docena de gubernaturas, las principales capitales de la república y un contrapeso real en los Congresos de los Estados y de la Unión. Una buena parte de estas victorias en los gobiernos estatales corresponden a las coaliciones PAN-PRD.
2.-Los hechos demuestran que entre más competitiva sea una elección exigirá que las instituciones electorales sean más rigurosas en el cumplimiento de las reglas, esto es, equidad, transparencia y certeza; ahora bien, el meollo del problema no está en la emisión y conteo de los votos. Lo que resta credibilidad  a la competencia electoral radica en que la autoridad electoral ha sido omisa en el respeto a la equidad y transparencia, en otras palabras, los candidatos de uno u otro partido financian sus campañas con dinero de procedencia no legal y del erario público que en ocasiones es tres veces superior al tope legal de gastos de campaña. Los medios de comunicación lo pudieron testimoniar en la campaña a gobernador en el Estado de México.
El conflicto viene cuando la autoridad electoral se hace de la vista gorda aduciendo que no documentan con pruebas fehacientes y concretas. Es tanto como un juez le pidiera al ladrón que confiese cuanto se robó. Los que infringen la ley se les acusará de rateros pero no de pendejos porque son tan duchos que no dejan huella de sus ilícitos, sobre todo los políticos. Entonces o no pasa nada y simplemente se le aplica una multa económica que es pagada con nuestros impuestos y en abonos. Al no haber equidad ni transparencia, por añadidura viene la desconfianza de los ciudadanos que fue una elección fraudulenta.
3.-En los casos de Coahuila y Estado de México la inconformidad de los resultados electorales corre por dos rutas divergentes:
En Coahuila opositores confrontados como el PAN, PRD y MORENA se coaligan en un frente de resistencia civil y de plano mandaron al diablo a las instituciones. En vez de exigir transparentar voto por voto y casilla por casilla y de continuar la inconformidad estaban obligados a recurrir a los tribunales electorales para demostrar sus dichos y no optar por abandonar los consejos electorales municipales y distritales y simplemente a posteriori llamaron a que se realicen nuevas elecciones amenazando con ir hasta las últimas consecuencias si los tribunales electorales no atienden su reclamo. Es la misma película que vimos en el 2006 y 2012 protagonizada en aquellos años por Andrés Manuel López Obrador. Que ironía del destino. Lo que en el  ayer los panistas calificaban las movilizaciones del “peje” como un peligro para México ahora son movilizaciones por la recuperación de la democracia y la dignidad de los coahuilenses.
4.-En cambio el camino que optaron los líderes nacionales de MORENA  y la de su candidata a gobernadora en el Estado de México Delfina Gómez en la exigencia que se respete la voluntad ciudadana expresado en las urnas son diametralmente opuestos a los del frente de resistencia civil coahuilense encabezada por el candidato panista Guillermo Anaya y la de su líder nacional Ricardo Anaya.
López Obrador y Delfina Gómez decidieron impugnar todas las irregularidades del proceso electoral en la ruta institucional, esto es, documentar con pruebas ante los órganos judiciales electorales todos los presuntos delitos en los que incurrió el PRI en el desmesurado uso de recursos públicos gastados ilegalmente.
Contra lo que esperaba la opinión pública esta vez el “peje” no llamó a la movilización popular o a la toma de edificios públicos. Llamó a la mesura pero eso sí a una clara exigencia a las autoridades electorales a que hagan respetar los principios constitucionales de toda competencia electiva: equidad, transparencia y certeza.
No obstante la prudencia que ha mostrado el “peje” esta coyuntura poselectoral volvió a su viejo discurso autoritario en contra de quienes  no se someten dócilmente a su liderazgo.
Durante el pleno de su consejo político nacional celebrado este domingo en la Ciudad de México López Obrador descartó una alianza con el PRD y Movimiento Ciudadano en la competencia presidencial del 2018 por considera que le están haciendo el juego sucio a la mafia en el poder. En cambio si la aceptaría con la franquicia del PT mini partido que ha sido satélite del PRI.
López Obrador no entendió el mandato de las urnas en el estado de México. Sus demonios internos terminarán por destruir el proyecto de la esperanza de regenerar nuestro país.
López Obrador no puede echar a la basura por un berrinche autoritario ese  millón 895 mil votos que apoyaron el proyecto alternativo de gobierno de MORENA.
Si en su momento en MORENA y en el PRD hubiese prevalecido visión de futuro otro gallo cantaría: la coalición MORENA-PRD hubiese vencido al dinosaurio priísta mexiquense por el 48% de la votación. Allí está el mandato de los ciudadanos para enfrentar la sucesión presidencial en el 2018…
Estimado lector: si deseas consultar u opinar sobre los temas de esta columna visítanos en nuestra página

Cartones