PALESTRA

Por Gilberto Cervantes Rivera, poeta de Cucharas

Opinión - 2017/06/14

 En un pasado no muy lejano, Nayarit fue asentamiento de súper civilizaciones de la antigüedad que ocurrieron para disfrutar sus riquezas naturales ricas en oro, plata, cobre y piedras preciosas como el zafiro, la turquesa y el ópalo. Egipcios, Sumerios, Acadios, Atlantes, Lémures y desde luego los Aztecas, Mayas, Olmecas y Toltecas, forjaron una sociedad muy avanzada, la cual subsiste pero en las profundidades de la tierra. Avanzaron muchísimo en medicina, agricultura y tecnologías de vuelo igual que las marinas. Podemos asegurar que los avances que hoy presumimos, fueron filtrados a los seres humanos, pero la verdad, tan solo los Egipcios ya conocían el submarino, los aviones y avionetas, los celulares y las cámaras digitales que eran usadas por los faraones; descubrieron asimismo métodos anti gravitacionales para construir sus enormes pirámides, y de alguna manera, podían tele transportarse cuando querían llegar a otros lados del planeta con economía de tiempo. A Nayarit se le llegó a conocer como la Nueva Mesopotamia, gracias a que por su geografía, pasan numerosos ríos como el Mololoa, el Lerma Santiago, el San Pedro, el Acaponeta, entre otros tan conocidos que pasan desapercibidos para la gran mayoría. Posee Nayarit pues un chingo de agua, pero los ríos más importantes, el Mololoa y el Santiago, permanecen contaminados, descargando sus inmensas  cargas de agua al mar sin pena ni gloria. Pero en aquel entonces, Nayarit era un Paraíso por doquiera se le observara; Sol y Mar, ríos de agua fresca, limpia y cantarina; arroyos, lagos, lagunas, ojos de agua en cantidades suficientes para el buen vivir; aguas termales medicinales a todo lo largo y lo ancho; volcanes de aire, bosques con cuyo verdor florecían los árboles frutales  de criolla raigambre y animales para comer ahí donde la vista se posara. No alcanzo a imaginar si aquellas civilizaciones avecindadas, lograron extraer vastas riquezas en oro, plata, cobre, turquesas, zafiros, ópalos u otras, pero con el tiempo, atracaron en suelo nuestro, españoles, norteamericanos,  alemanes e ingleses, los cuales si ejercieron la rapiña, sacando miles de toneladas de oro de las minas del Tigre, Soyata, El Indio y El Limón; por ello se dice que hasta Hitler llegaba en submarino a San Blas, subiéndose al tren que surca Acaponeta y de ahí en camiones de aquella época, llegaba al municipio serrano de Huajicori por el oro que trasladaban a Germania, algunas veces en barco, otras en submarino, las más de las veces en dirigibles. Todo para el vencedor, pues lo único que le dejaron a Huajicori, es su misteriosa presencia, ni una carretera. No me interesa que digan, este poeta de Cucharas ha enloquecido, en diez años me darán la razón los escritos que estará publicando mi amigo Enrique de Aguinaga Cortés, quien anda buscándole tres pies al gato, hurgando donde le dejan, escritos donde se compruebe lo que escribo cuando menos sobre la presencia de Hitler en Huajicori. Al paso de los años he valorado lo que puede significar para mí el concepto de riqueza y créanme que si me regalaran el río Mololoa, con ello podría decir que valió la pena nacer en este mundo. Este río, que pudo ser considerado un rincón paradisiaco para goce y disfrute de nosotros nayaritenses,  con el tiempo fue condenado a consentir en su caudal, los residuos tóxicos generados por gente sin escrúpulos; pero en un pasado no tan lejano, llegaban desde Canadá a pasar el verano, unos amiguitos conocidos como patos, esbeltos, pues habían consumido después de haber sobrevolado las montañas más altas del mundo, sus reservas de grasa que recuperarían en el río Mololoa, plagado de peces de todo tipo, crustáceos, aves acuáticas diversas, cocodrilos y caimanes, y un huésped que parece haber desaparecido, el hermosísimo jaguar, el cual vivía en libertad absoluta en ambas márgenes del precitado río. Hoy me siento avergonzado de pertenecer a esta raza humana que vive en Tepic, la que sigue permitiendo que le arrojen al Mololoa, los desechos contaminantes del rastro, de los hospitales, de la incipiente industria cañera y las porquerizas de Santa María del Oro y Xalisco, y le agrego lo que le avientan las 112 gasolineras en sociedad del grupo Octano y  la familia Menchaca. Es un crimen lo que le hacen al río Mololoa, pero tampoco hacen nada el SIAPA Tepic, la CONAGUA, el CEA, la PROFEPA y ningún Gobernador del Estado. Lo que he dicho hoy pudiera salvarme, salvémonos todos junto con este aun hermoso planeta… PALESTRAZO: MORENA con AMLO 2018, México cambiará, ahora sí que a huevo. 

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