REDESCUBRIENDO: La violencia contra las mujeres en instituciones religiosas

Por: José Miguel Cuevas Delgadillo.

Opinión - 2017/07/13

La violencia contra las mujeres en instituciones religiosas es de lo más común. La panorámica mundial al respecto es contundente. Por lo regular, la violencia que se ejerce dentro de las agrupaciones religiosas de corte cristiano es de tipo sexual. A continuación algunos datos.

“En su tesis doctoral, Richard Blackman (1984) estudió a 302 ministros metodistas, 404 pentecostales, 300 pastores presbiterianos y 190 clérigos episcopales en los Estados Unidos. El 38.6% del total de su muestra admitió haber tenido “algún tipo de contacto sexual” con uno o más miembros de su Iglesia. El grueso del grupo estudiado se componía de hombres y la gran mayoría de contactos sexuales ocurrieron con mujeres. Del total, 12.7% de los pastores admitió haber consumado relaciones sexuales con alguna feligresa. En contraste con la cifra de 38.6% en la investigación de Gatrell et al. (1995), sólo 12% de los médicos estudiados había tenido “algún tipo de contacto sexual” con pacientes. La diferencia entre el 38.6% de los ministros evangélicos y protestantes, y el 12% de los médicos, es de 26.6%: más del triple de incidencia.  En México tenemos algunas estadísticas que avalan lo anterior. En otra investigación, publicada en el Journal of Pastoral Care, se encontró que por lo menos 14.1% de los pastores de la Convención Bautista del Sur, una de las denominaciones evangélicas más numerosas y conservadoras de los Estados Unidos, ha tenido contactos sexuales. Entre ellos, 70.4% tiene conocimiento de otros pastores dentro de la misma denominación que han tenido este tipo de deslices con miembros (en general del sexo femenino) de su Iglesia. Por el lado de la feligresía, 24.2% de los pastores bautistas del sur le ha tocado atender a alguna mujer que se ha involucrado en relaciones sexuales con algún ministro de la  misma denominación (Seat et al., 1993). Una encuesta aplicada a ministros de los Estados Unidos, realizada por la conocida revista Christianity Today, concluyó que 12% de los pastores evangélicos protestantes ha tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio durante su ministerio (Leadership, 1988). De ellos, 17% incurrió al mismo tiempo en comportamientos ilícitos al realizarlas con mujeres que se encontraban recibiendo consejería terapéutica directamente bajo su cuidado pastoral (equivalente en cierta forma a una relación médico-paciente). Esto añade al fenómeno, de acuerdo a Marie Fortune (1992), un componente de explotación y abuso de poder. Por otra parte, la Iglesia Metodista Unida, en un reporte interno publicado en 1990, sacó a la luz que 77% de las mujeres ministros en esa denominación reportaron haber sido objeto de hostigamiento sexual en su ámbito de trabajo;  lo mismo que 37% de las empleadas administrativas y 48% de las mujeres estudiantes de sus seminarios (TUMC, 1990). En el caso de la Iglesia Unida de Cristo, el porcentaje de hostigamiento sexual fue similar (UCWS,1986).” (Jorge Erdely, 2003).

En México existe muy poca información, sin embargo, contamos con algunos datos reveladores. El Departamento de Investigaciones Sobre Abusos Religiosos (DIAR), organismo no gubernamental de defensa de los derechos humanos, publicó en mayo de 2002 los resultados de un estudio de 280 denuncias  contra ministros y líderes de diferentes denominaciones y religiones. Del total, el 35% son agresiones sexuales, 50% son fraudes y casos de explotación económica, y 15% caen en la categoría de violaciones diversas a los derechos humanos. Estos incluyen la coerción a través de amenazas para impedir que personas dejen tal o cual secta o religión, intimidación, persecución, intolerancia y el impedir la libertad de creencias (DIAR, 2002).

Los diferentes estudios de campo que nos ofrecen algunos especialistas confirman el hecho de que el abuso y la violencia sexual contra mujeres en agrupaciones religiosas es una triste realidad. No importa el nombre, la antigüedad o el papel que represente ante la sociedad la agrupación, de alguna u otra manera, se han visto involucradas en violencia de género. En nuestro país existen casos documentados y específicos de violencia contra mujeres. Algunos líderes religiosos se han sido denunciados ante tribunales penales por acoso y abuso sexual. Aunque existen otras formas de abuso contra mujeres –como la económica y el fraude– la sexual sigue siendo la más común. Terapeuta Familiar y Conferencista. Consultas 311 136 89 86.

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