La libido durante el período de lactancia

Mujer y Familia - 2017/07/17

Agencias/Crítica
La cuestión hormonal

En el fondo somos afortunados. La mayor parte de los animales solo tienen relaciones sexuales cuando pueden reproducirse, en los periodos de celo y, desde luego, el embarazo y la lactancia están fuera de esos momentos fértiles. Los seres humanos somos capaces de desear, excitarnos y disfrutar del sexo en cualquier momento, no importa si no podemos reproducirnos en esos días, pero a veces las hormonas (esa parte tan instintiva) no ayudan.

El que las mujeres tengan una libido baja durante la lactancia no es solo habitual, sino que es lo más normal del mundo. Se trata de un mecanismo que establece la naturaleza en los mamíferos para que prestemos toda la atención del mundo a nuestro bebé cuando más nos necesita.

Durante el embarazo, la libido femenina puede estar disparada o puede disminuir, no solo afectan las hormonas, sino la manera en que la mujer (y su pareja) viven la gestación, la existencia de miedos, cómo percibimos nuestro cuerpo, etc. Hay mujeres que aseguran que se notan muy activas sexualmente, con mucho deseo y otras, a las que no les apetece nada, sobre todo cuando la barriga crece.

Una vez damos a luz, todas esas hormonas que han estado revolucionadas durante el embarazo y que pueden beneficiar al deseo sexual; estrógenos, testosterona  y progesterona se quedan bajo mínimos y, a cambio, se eleva la prolactina, que es un enemigo de la libido.

Si la lactancia es exclusiva durante los primeros 6 meses, la mujer pasa por un periodo muy parecido al de la menopausia a nivel hormonal. Incluso puede sufrir sofocos, así como sequedad vaginal, lo que lógicamente hace que las relaciones sexuales sean más incómodas y hasta dolorosas.


El sexo incómodo

En el periodo de postparto, estemos amamantando o no, podemos encontrar ciertas dificultades a la hora de retomar las relaciones sexuales con penetración.

Si el parto ha sido vaginal y nos han dado puntos (episiotomía), estos pueden tirar durante un tiempo y molestar en el coito. Si además nos han dado muchos puntos o ha habido desgarro, de tal forma que se ha tenido que coser también el músculo, esa cicatriz puede llegar a molestar durante mucho tiempo y, en ocasiones, será necesaria la intervención de un profesional (por ejemplo un fisioterapeuta especializado en la musculatura pélvica) para que nos ayude a recuperar la elasticidad en la zona de la cicatriz y así reducir las molestias.

La sequedad vaginal puede estar presente en esta etapa, como hemos mencionado, y si esto ocurre, la penetración es molesta, así que es muy recomendable el uso de lubricantes vaginales, cuanto más naturales mejor.

Algunas mujeres perciben que con la excitación y, sobre todo, durante el orgasmo, se producen eyecciones de leche materna. Si esto supone una molestia, siempre se pueden utilizar sujetadores durante las relaciones sexuales.


El problema del tiempo

Además hay que añadirle el cansancio y el caos de horarios de los primeros meses del bebé. Es lógico que la pareja solo piense en descansar cuando tiene un ratito y las relaciones sexuales pasen a un segundo plano.

Si el bebé comparte habitación con los padres es cierto que, en teoría, podemos sacar la cunita en los momentos de intimidad de la pareja (si molesta de alguna manera), pero parece un paso enorme cuando no apetece del todo.

Poco a poco la cosa se va estabilizando, hay que tener paciencia como en casi todo en el postparto hasta que todo vuelva a su sitio. Si no apetecen las relaciones sexuales, no olvidéis los besos y las caricias y los momentos de intimidad en pareja, aunque no se llegue a nada genital. Es indispensable que la pareja tenga un alto nivel de comunicación y comprensión para manifestar sus deseos y reticencias.

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