Cómo afrontar una pérdida

Mujer y Familia - 2017/07/31

Agencias/Crítica

Los diferentes tipos de pérdida

El concepto de pérdida lleva asociado el término “ausencia” o “carencia de”, e implica, cierto “vacío”.  A lo largo de nuestra trayectoria vital, con sus respectivas etapas y ciclos, nos vamos a ver expuestos a multitud de pérdidas: amigos, años, juventud, seres queridos.

Aunque, si bien es cierto, que no todas las pérdidas tendrán el mismo peso emocional, si es importante señalar, que toda pérdida significativa irá asociada con cambio, ya que tras ello, por más que uno se esfuerce,  no vuelve a ser el mismo.

Debemos aceptar que una parte de nosotros, se irá con aquellos a los que más quisimos y que ese vacío, será insustituible.


Etapas por las que pasamos tras una pérdida

Durante una pérdida vamos a pasar por un período que los psicólogos conocemos con el nombre de duelo. Los duelos como su nombre indican, duelen, y pretender negar esto, sólo nos llevaría a equívocos.

Se trata de un proceso muy variable, pero por lo general, no suele pasar de los dos años de duración, durante las cuales, vamos a pasar por una serie de fases.

Las fases del duelo son concretamente cinco y serían las siguientes: En un primer momento se produce negación, este, es  el mecanismo defensivo por excelencia de ser humano, cuando algo nos duele mucho, siempre es más fácil negarlo que enfrentarse a ello, por eso, es habitual que aparezca en un primer estadio, donde aún, hemos de procesar todo esto. Tras la fase de negación, entramos en la fase de rabia, estamos molestos, no podemos creer lo que ha ocurrido, nos sentimos irascibles y son habituales los estallidos de ira y las malas contestaciones. Afortunadamente, esto no dura siempre y entramos en una tercera fase conocida como la fase de negociación, aquí, decidimos ser algo más inteligentes y destinar toda esa energía en vez de a enfadarnos a intentar negociar la situación, “tal vez haya algo que podamos hacer” nos decimos y buscamos alternativas, posibles soluciones con tal de no aceptar la situación. Tras ver que nuestros esfuerzos son en vano, nos frustramos, pero esta vez, no es enfado lo que aparece sino tristeza, estamos agotados, cansados de luchar y decaer es nuestra respuesta. Finalmente, tras un periodo de tristeza decidimos seguir adelante, aceptar y asumir lo ocurrido y es cuando decidimos dejar atrás y “superamos” la pérdida.


Efectos psicológicos de no aceptar una pérdida

Pero, ¿Qué ocurre cuando nos quedamos anclados en alguna de estas fases y no avanzamos? Si el proceso no hace su curso, aparece sintomatología asociada, sobretodo, la perteneciente al área depresiva y ansiógeno. La persona está reprimiendo la emoción, no dejando que esta brote y generalmente suelen aparecen cuadros de tipo psicosomático, donde el cuerpo encuentra una vía de canalización de todo este malestar.

Evitar el dolor no es la solución, así como tampoco lo es, regodearnos en el. Pero si es necesario ser capaz de aceptar lo ocurrido y para ello es necesario una serie de pautas.


¿Qué podemos hacer para superar una pérdida significativa?

El problema muchas veces es que huimos de todo lo que implica dolor, sin tener en cuenta que el duelo es la respuesta adaptativa a la pérdida. Para superar correctamente una pérdida es importante:

1. No quedarse anclado en el dolor: vivir anclado en el pasado nos desubica de nuestra situación actual, es importante que la persona retome su presente, haciéndose consciente de su situación actual.

2. Contar con una red de apoyo firme: amigos, círculo social, pareja, son indicadores de un buen pronóstico. Si la persona no tuviera una buena red social siempre es recomendable que realice actividades o salidas donde pueda ampliar su círculo y relacionarse con los demás.

3. Grupo de ayuda: los grupos de ayuda terapéutica en procesos de duelo, son muy beneficiosos para la salud mental, dado que potencian los vínculos. Ayudan a compartir el dolor, favorecen el sentimiento de pertenencia y cohesión al grupo y actúan como vía de escape al sentimiento de soledad.

4. Realizar labor social: Muchas personas que acaban de vivir o superar una pérdida se encuentran altamente productivos realizando actividades de apoyo social a colectivos desfavorecidos o hacia personas que han podido vivir situaciones similares a las suyas. Las tareas de voluntariado son terapéuticas.

Debes saber que todos pasamos por pérdidas y que lamentablemente, es algo que no vas a poder evitar. Si te encuentras mal no debes temer pedir ayuda.

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