¿Sufres amnesia digital? Así influye el móvil en tu memoria

Mujer y Familia - 2017/07/31

Agencias/Crítica

Intenta recordar tres números de teléfono sin recurrir al móvil o a la tablet. Intenta recordar los compromisos que tienes la próxima semana sin mirar tu agenda electrónica (del teléfono móvil o del ordenador). ¿Puedes?

Si no lo has logrado… sufres algún grado de Amnesia Digital. Es la incapacidad para recordar cosas que normalmente tenemos muy presentes gracias al “chivatazo” (en forma de alertas o alarmas, por lo general) de nuestras herramientas digitales: el teléfono móvil, el ordenador o la tablet.

Nos hemos acostumbrado tanto a ellos y a que nos faciliten la vida que, lógicamente, delegamos en esos aparatos la ardua tarea de memorizar.

 

Hacer memoria a golpe de tecla


Lo positivo de esa realidad es que llevamos una agenda a la orden del día y pocas veces se nos pasan eventos; lo malo… que nuestras neuronas trabajan cada vez menos.


Según estudios recientes, el 60% de las personas pueden llamar al teléfono de su domicilio cuando se encuentran fuera de él, pero no lo logran con los hogares de sus hijos y tampoco con la oficina. Para poder marcar esos dígitos tienen que recurrir a sus agendas electrónicas.

Y lo que es aún más curioso: un tercio de nosotros seríamos incapaces de llamar a nuestras parejas si no tuviéramos el número previamente guardado. ¡Ni siquiera a nuestras parejas!

Otro detalle a tener en cuenta es lo mal que lo pasamos cuando perdemos imágenes, datos, contactos o compromisos almacenados únicamente en esos dispositivos electrónicos. Algunos caen, incluso, en un estado de tristeza y depresión durante días.

¿No será que estamos volviéndonos demasiado dependientes? Sea cuál sea la respuesta, lo cierto es que esa relación –la nuestra con una pantalla– lleva siendo estudiada desde hace años por neurocientíficos cognitivos, psicólogos y psiquiatras.

La cuestión más importante es hacia dónde vamos, dónde desembocará esa relación y si nuestro organismo y nuestra mente será capaces de adaptarse y elaborar recursos alternativos (una memoria más duradera, por ejemplo) para superar posibles pérdidas de información cuando el aparato se estropea.

 

Así nos cambia la tecnología digital


Al parecer, no es que estemos perdiendo memoria a marchas forzadas. La mayoría de nosotros somos capaces de recordar datos (personas con nombres y apellidos, fechas de nacimiento, teléfonos de entidades…) que conocimos antes de la era digital.

Lo que ocurre, entonces, es que nuestra mente se ha vuelto vaga. Puesto que la tecnología lo pone tan fácil, no es necesario que ella haga el esfuerzo de memorizar. Ha encontrado el sustituto perfecto.

 

Qué podemos hacer


En primer lugar, piensa en smartphones, ordenadores y tabletas electrónicas como un apoyo, un suplemento en tu vida. No como el centro neurálgico de todos tus recuerdos y de la organización de tu día a día.

Cada vez que guardes un número de teléfono importante, memorízalo. Procura que en tu registro mental siempre haya 4 o 5 contactos “imborrables”. Y para no olvidarlos, verbalízalos cada semana sin mirar dónde los tienes escritos. Tal y como hacíamos de pequeños con la tabla de multiplicar.

Cada principio de semana rememora los compromisos importantes de los próximos días (por ejemplo, el martes ir al dentista a las 17 h; el miércoles recoger la chaqueta de la tintorería; el viernes reunión de trabajo a las 12 h; el sábado hacer la compra; el domingo ir al cine con los amigos…). Puedes, incluso, mirar previamente tu agenda electrónica para memorizarlos al igual que lo harías si los tuvieras anotados en un papel.

Establece “El Día Sin Móvil”. Seguramente te cueste hacerlo, incluso notes ansiedad al salir de casa sin él. Pero ese pequeño gesto te ayudará a disminuir la dependencia hacia ese aparato y enviará la orden al cerebro de que debe funcionar sin la ayuda tecnológica.

Estos pequeños ejercicios suponen un entrenamiento necesario para tu mente. Haciéndolos, le estás dando vida y salud a tus neuronas que, sin él, se aletargan y pueden atrofiarse antes de tiempo.

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