¿Cómo mejorar nuestra flexibilidad?

Mujer y Familia - 2017/08/15

*La flexibilidad juega un papel importante en nuestro bienestar general, especialmente cuando envejecemos. La buena noticia es que se puede ganar flexibilidad a cualquier edad. Descubre nuestros trucos para volverte más flexible sin sufrir.

Agencias/Crítica.

¡Dónde ha quedado aquella época en la que hacías el puente sin esfuerzo en clase de gimnasia…! Tranquila, con un poco de voluntad, podrás recuperar cierta flexibilidad y deshacerte de esa rigidez corporal que tanto te condicionada en tu día a día.

¿Por qué perdemos flexibilidad?

Ante todo, debido a un exceso de sedentarismo y… de actividad. Las articulaciones están sujetas por un conjunto de músculos y de ligamentos. Con el tiempo, y en caso de falta de actividad física, las articulaciones tienden a entumecerse y los músculos pierden su capacidad para encogerse y estirarse a la hora de realizar movimientos. Resultado: algunos gestos se vuelven difíciles e incluso dolorosos.

Un exceso de deporte también puede tener repercusiones sobre nuestra flexibilidad. De hecho, algunos deportes practicados de manera intensiva "trabajan demasiado los músculos y con el tiempo podrían acortarse, comportando un riesgo mayor de desgarro o rotura", explica Claudine Pons, entrenadora deportiva y autora de "Les étirements faciles" (Estiramientos fáciles).

Algunas posturas (como pasar mucho tiempo sentados) y gestos del día a día también pueden reducir nuestra flexibilidad. Asimismo, la genética podría tener un papel importante ya que, por lo general, las mujeres son más flexibles que los hombres. "Pero no nos equivoquemos, un hombre que estira a menudo será más flexible que una mujer que no lo hace", matiza la experta.

Un cuerpo sano y un cuerpo flexible

Como explica Claudine Pons, "una de las diferencias fundamentales entre un cuerpo joven y un cuerpo envejecido es la flexibilidad de uno y la rigidez del otro." Además, la flexibilidad presenta más de una ventaja para nuestra vida diaria. Por supuesto, nos permite hacer cualquier gesto, como atarnos los zapatos, fácilmente y sin dolor. Un cuerpo flexible también favorece un mejor porte y reduce las malas posturas. Los estiramientos previenen lesiones como roturas, desgarros y esguinces, y reducen también las tendinitis. Por otro lado, la falta de flexibilidad puede tener repercusiones sobre nuestra salud, provocando dolores de cabeza, de cervicales, de espalda, etc. Así que, ha llegado el momento de estirarse para sentirnos mejor con nuestro cuerpo.

Ganar flexibilidad día tras día

Para mantenerse flexible y recuperar la elasticidad perdida, los estiramientos son indispensables a la hora de "destensar y relajar los músculos", aclara Claudine Pons. A menudo muy fáciles de realizar, los estiramientos pueden incorporarse a cualquier rutina, en muchas situaciones de nuestra vida diaria. Lo más reconfortante es que se puede mejorar la flexibilidad a cualquier edad siendo regular y constante, por supuesto, y estirando escuchando a nuestro cuerpo.

El ritmo adecuado:

Como para cualquier actividad física, lo importante es hacer los estiramientos con regularidad. Para Claudine Pons, "10 minutos al día estaría bastante bien. También se puede optar por una sesión de 20 minutos cada dos días o por dos sesiones semanales de 45 minutos." Cada uno debe encontrar el ritmo que más le convenga en función de sus horarios. Idealmente, una sesión de estiramientos dura alrededor de 20 minutos y cada postura debe mantenerse durante unos 20 segundos.

El momento adecuado:

¡Siempre! Recién levantados; por la mañana en la oficina, para soltar tensiones; por la noche antes de acostarnos, para recuperar una calma bien merecida… "Nunca contengas las ganas de bostezar o de estirarte", aconseja la entrenadora.

La respiración adecuada:

Para facilitar la relajación muscular, es importante respirar correctamente. Inspiraciones y espiraciones largas y profundas. La espiración debe acompañar al estiramiento.

Los ejercicios adecuados para ganar flexibilidad

Relaja la espalda

Sentada en el suelo, con las piernas cruzadas y la espalda bien recta, levanta los brazos por encima de la cabeza. Entrelaza los dedos de las manos y gira las palmas hacia arriba subiendo las manos lo más alto posible, como si algo tirase de ti hacia el cielo. En la medida de lo posible, mantén los brazos estirados. Exhala profundamente y mantén la posición durante 20 segundos, luego vuelve a empezar.

Relaja la nuca

Sentada sobre una silla, con la espalda bien recta, relaja los hombros. Deja caer la barbilla completamente sobre el pecho exhalando profundamente y luego inspira profundamente sin subir los hombros. Si no sientes ninguna tensión, puedes acentuar el estiramiento colocando las manos detrás de la cabeza y presionando despacio, sin forzar.

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