Mononucleosis infecciosa: la enfermedad del beso

Mujer y Familia - 2017/08/16

Agencias/Crítica.

Cansancio, fiebre, sin apetito, inflamación de los ganglios a la altura del cuello, de las axilas y de las ingles... Si tienes todos o varios de estos síntomas, quizás estés desarrollando “la enfermedad del beso”, una infección contagiosa y de poca importancia en la adolescencia.

La mononucleosis infecciosa, a menudo llamada “la enfermedad del beso”, ya que se transmite por la saliva, es una infección benigna causada por un virus de la familia del herpes, el virus de Epstein-Barr. Este virus se encuentra a menudo en adolescentes y jóvenes.

Los adolescentes en primera línea

El virus de Epstein-Barr, causante de la enfermedad, posee la particularidad de desarrollarse en el interior de una categoría particular de glóbulos blancos que poseen un solo núcleo, los linfocitos mononucleares, de donde viene el nombre de la enfermedad. El virus está contenido en la saliva pero se propaga posiblemente también a través de la tos y las expectoraciones. El periodo de incubación comprende entre 2 y 6 semanas y aumenta con la edad. La infección se manifiesta muy frecuentemente entre la edad de 10 y 35 años y puede, en los adolescentes, difundirse en forma de pequeñas epidemias.

El diagnóstico, que se sospecha en general a partir los signos clínicos y las modificaciones de la fórmula sanguínea (aumento de los linfocitos), debe confirmarse por exámenes serológicos que identifican la presencia de anticuerpos específicos.

Benigna en la inmensa mayoría de los casos

La mayor parte de las veces, la mononucleosis es una enfermedad totalmente benigna, que puede incluso pasar desapercibida. Los síntomas pueden ser mínimos en los preadolescentes. Se calcula a su vez que 9 de cada 10 adultos ya han contraído la enfermedad sin sufrir daños.

El cansancio ligado a la enfermedad, que puede ser bastante importante, desaparecerá en algunas semanas o, como mucho, en algunos meses. Pero a veces puede confundirse en sus primeros estadios con enfermedades hematológicas más graves como la enfermedad de Hodgkin y volverse fuente de preocupaciones innecesarias.

Sin embargo, en los adolescentes, las manifestaciones pueden a veces ser importantes y, en algunos casos, conllevar:

Problemas respiratorios ligados a la hipertrofia de ganglios.

Un tono amarillento debido a una dolencia hepática.

Un aumento de volumen del bazo, e incluso una ruptura, aunque esto muy raramente.

Ataques meníngeos, nerviosos o cardíacos, o reacciones autoinmunes.

Paciencia

Frente a una mononucleosis infecciosa no se puede hacer mucho más que esperar. No existen medidas particulares de protección, ya que no es posible protegerse de la diseminación viral. Además, repitámoslo una vez más, la enfermedad es poco grave en la inmensa mayoría de los casos. De todos modos, sería muy difícil evitar el contacto con un virus que se encuentra en la saliva de 20% de los adultos. Se está estudiando una vacuna pero solo podría desarrollarse para tratar grupos de riesgo particular.

Las posibilidades médicas son altamente limitadas. Al tratarse de una infección viral, el empleo de tratamientos específicos (interferon, aciclovir) se reserva en general para las formas de la enfermedad sufridas por personas inmunodeprimidas. Los medicamentos antipiréticos (aspirina u otros) pueden ser útiles para bajar la fiebre cuando ésta supera los 39°C.

Finalmente, se pueden tomar vigorizantes en la fase de convalecencia para recuperar la forma más rápidamente. La medida más útil es el descanso. En caso de sobreinfección de las anginas por un estreptococo, podrán utilizarse antibióticos pero evitando los derivados de la penicilina (ampicilina), ya que pueden provocar una erupción cutánea y potenciar los síntomas de la enfermedad.

Dr. C. Tutin

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