Cómo elegir la base de maquillaje

Mujer y Familia - 2017/08/22

Agencias/Crítica

Cómo elegir una base de maquillaje si tienes la piel seca


Tipo de piel: Tirante, con falta de elasticidad y suavidad. A veces se ve apagada o está enrojecida.

Tu base: Una textura cremosa e hidratante ayuda a proteger la barrera de una piel ya frágil. El ideal es una crema o una base fluida que ofrezca bienestar a la piel sin resecarla. Además, la piel seca no refleja bien la luz, de modo que para contrarrestar el efecto mate hay que elegir una base de pigmentos que reflejan la luz.

Evitar: Polvos minerales y bases con  talco, ya que resecan la piel y hacen más evidentes las imperfecciones.


Cómo elegir una base de maquillaje si tienes la piel mixta


Tipo de piel: Tienes brillos en la zona T (frente, nariz y barbilla), mientras que las mejillas y el resto del cutis están tirantes. A menudo tienes imperfecciones en la zona T debido al exceso de sebo que  obstruye los poros.

Tu base: Un producto que limite el exceso de sebo, por ejemplo una base fluida con acabado de polvo para darle una terminación mate a la zona T pero sin resecar el resto del cutis. La piel mixta necesita utilizar fórmulas delicadas. Es importante elegir una base que no sea comedogénica, es decir, que no favorezca la aparición de granitos.

Evitar: Las bases minerales que reflejan la luz y hacen brillar la piel en las zonas grasas y las texturas muy compactas que ahogan los poros y favorecen la aparición de granitos y otras imperfecciones.


Cómo elegir una base de maquillaje si tienes la piel grasa


Tipo de piel: Con tendencia a brillos, especialmente en la zona T. La piel tira a tono gris y los poros están dilatados.

Tu base: Una base que dé un acabado mate a todo el cutis y permita que la piel respire a la vez que regula el sebo. El polvo mineral es ideal, ya que neutraliza el efecto aceitoso al absorber el exceso de sebo. La tez se ve uniforme y natural. Para cubrir más, se aplica con una esponja en lugar de con la brocha.

Evitar: La texturas cremosas (líquidas o compactas) demasiado ricas para este tipo de piel porque contienen agentes hidratantes.


Cómo elegir una base de maquillaje si tienes la piel sensible


Tipo de piel: La piel sensible reacciona a la más mínima agresión externa y suele presentar enrojecimiento y marcas de sequedad cutánea.

Tu base: Con activos hidratantes para reforzar la barrera cutánea debilitada. Una protección solar (SPF 15 mínimo) es también esencial, ya que los rayos uva penetran en la dermis causando enrojecimiento y, en casos extremos, cuperosis. Una base en crema compacta se adapta a tus problemas. Muy hidratante, también permite camuflar las rojeces.

Evitar: Polvos minerales que resecan la piel frágil y acentúan los defectos en la piel deshidratada.


Cómo elegir una base de maquillaje si tienes acné


Tipo de piel: Grasa en la zona T y con muchas imperfecciones.

Tu base: Debe contener agentes antibacterianos para limitar la aparición de nuevas espinillas, y agentes exfoliantes para liberar los poros y regular el sebo. La fórmula ideal también debería tener propiedades calmantes. Una base fluida de acabado mate o un polvo mineral son perfectos porque regulan el sebo y dan un aspecto aterciopelado al cutis. Sin embargo, con el polvo, es preferible utilizar una brocha, que permite modular la cobertura. Para un acabado impecable, disimula los defectos de la piel aplicando la base con una esponja de maquillaje, dando golpecitos con ella en las zonas críticas.

Evitar: Las bases demasiado ricas con activos aceitosos. Pero más importante aún, no olvidar aplicar la crema de día reguladora de sebo antes de la base de maquillaje.


Cómo elegir una base de maquillaje si tu piel es madura


Tipo de piel: Signos de sequedad y falta de elasticidad y firmeza de la piel. Aparecen pequeñas manchas marrones.

Tu base: Especial para pieles maduras, con ingredientes hidratantes que satisfacen las necesidades específicas de la piel a partir de cierta edad. Hay dos tipos de bases antienvejecimiento: las que tienen efecto lifting o que estiran la piel suavizando las arrugas profundas, o las que crean un efecto de alisamiento de las arrugas gracias a pigmentos que reflejan la luz. En cuanto a la textura, se recomiendan bases en crema o líquidas porque brindan mayor confort a la piel.

Evitar: Las texturas en polvo y las bases con talco porque ponen en relieve los signos de la edad.


Cómo elegir una base de maquillaje si eres de piel negra


Tipo de piel: Negra o mulata, aceitosa en la zona T y con escasa luminosidad.

Tu base: Una base de maquillaje que elimine los brillos de la zona T sin resecar el resto del cutis y que aporte luminosidad. La base ideal mate, porque ayuda a regular el sebo, se combina con una base iluminadora que contenga pigmentos que reflejen la luz y den más vida a la piel.

Evitar: Las bases con fórmulas demasiado ricas.


Cómo elegir el tono de la base


Encontrar el tono adecuado de la base es un paso tan importante como la elección de la fórmula o la textura del producto. Según Rodolph Bories, director de capacitación y comunicación científica de Clinique Francia "para un efecto segunda piel, el tono de la base debe ser lo más cercano posible al color natural de la piel". Para encontrar el tono adecuado, Virginie Rivière, maquilladora de Make Up For Ever recomienda "probar tres tonos en la cara, en la mandíbula, y no en la mano, y optar por el color que más se parezca al color de la tez".


Hay cuatro familias de colores: beige, dorado, rosa y naranja. Antes de elegir el tono es esencial saber a qué categoría se pertenece para así encontrar el matiz más adecuado.


Beige: El beige es neutral, adecuado para las pieles europeas y algunas pieles asiáticas. Sin embargo, si hay enrojecimiento, hay que aplicar una base de color verde o amarillo antes de la base de maquillaje.

Dorado: Adecuado para pieles mediterráneas, para las que reciben más exposición al sol y para ciertas pieles asiáticas.

Rosa: Adecuada para las pieles muy claras.

Naranja: Para pieles negras o mulatas.


Cómo se aplica la base


Una vez que se ha elegido la base correcta, el secreto de una piel perfecta reside en su aplicación. "El primer paso es poner la base en el dorso de la mano para calentarla antes de aplicarla con pincel", aconseja Virginie Rivière. De esta manera se extiende más fácilmente. Se aplica desde interior (el puente de la nariz) hacia el exterior (las mejillas) para que el resultado sea natural. Y para que no queden demarcaciones, hay que colocarla también en párpados y alrededor de los ojos. Por último, para un acabado irreprochable, la experta aconseja terminar con polvo, siempre y cuando la base elegida no sea en polvo. Este toque fija el producto y le da al cutis un acabado mate y aterciopelado.

 

Alternativas a la base


Si no te gusta utilizar base de maquillaje, hay otras alternativas muy buenas.


Cremas BB: Son parientes cercanas de la base de maquillaje, pero gracias a sus fórmulas más complejas, ahorran tiempo. Además de cubrir las imperfecciones y maquillar la piel, la cuidan gracias a componentes activos –hidratantes, protectoras, calmantes, entre otros– que varían dependiendo de la marca. Hay que señalar que para la piel sensible su gran ventaja en comparación con las bases es el protector solar, SPF 15 mínimo.

Iluminadores de la tez: Su fórmula es muy ligera por lo que no proporcionan cobertura real. No se recomiendan para quienes desean disimular los defectos pero son perfectas para quienes buscan darle luminosidad al cutis. Ricos en pigmentos que reflejan la luz, realzan las pieles sin imperfecciones pero apagadas.

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