10 formas de evitar la muerte súbita del lactante

Mujer y Familia - 2017/09/01

Agencias/Crítica

Debemos diferenciar la muerte súbita del lactante de la muerte súbita del lactante “sin determinar”. La primera ocurre en bebés sanos con uno o varios factores de riesgo que podrían haber despertado cierta preocupación mientras estaban en vida (reflujo, prematuridad, nariz taponada, sobrepeso…). La segunda ocurre en bebés que no presentaban ningún antecedente susceptible de aumentar los riesgos y en los que la investigación post mortem no ha revelado ningún caso preciso de la muerte.

Te mostramos de la mano del Dr. Arnault Pfersdorff, pediatra especializado en neonatología, una serie de sencillos gestos, promovidos por médicos y campañas de prevención, que te ayudarán a reducir el riesgo de muerte súbita de tu bebé.


Acostar al bebé boca arriba

Acostar al bebé boca arriba ha permitido reducir en más de un 50 % los casos de muerte súbita del lactante. Acostado en esta posición (recomendada hasta que cumple un año), el bebé tiene la nariz y la boca despejadas, y no hay nada que le impida respirar, al contrario que si duerme boca abajo. La postura de lado también se debe evitar ya que el bebé puede darse la vuelta.
No debemos acostar al bebé boca abajo salvo indicación médica.

Si el bebé duerme envuelto en una mantita, esta postura está aún más recomendada. Un estudio reciente1 ha demostrado que el riesgo de muerte súbita de los bebés que duermen de lado o boca abajo aumentaba cuando estaba envueltos en mantas o colchas. Por este motivo, se recomienda no envolver al bebé pasados los tres primeros meses, ya que a partir de los 4-6 meses, empiezan a girarse por sí solos.


No sobrecargar la cuna con objetos

Es importante no sobrecargar la cuna del niño con objetos que puedan aumentar el riesgo de muerte súbita. El bebé debe dormir en una cuna sin colcha, almohadas, ni peluches. Estos elementos pueden entorpecer su respiración si acaban situados cerca de su nariz o boca.


No sobrecalentar la habitación donde duerme el niño

La temperatura de la habitación no debe superar los 19 grados y el colchón debe ser firme y estar adaptado a las dimensiones de la cuna. Por eso, es mejor no tapar demasiado al bebé pues podría hacer que su temperatura corporal suba de manera repentina.


¡No al colecho!

El co-sleeping o colecho (dormir con el bebé) es un factor de riesgo de muerte súbita. Si la madre o el padre se duermen sobre el bebé, este podría asfixiarse.


Dar preferencia al pecho antes que al biberón

La leche materna es más digesta que la leche maternizada. Por ello, al contrario de lo que sucede cuando se da el biberón, el bebé no tiene por qué eructar después de mamar. Cuando el bebé mama, su boca hace ventosa y esto evita que el niño trague aire, apunta el Dr. Pfersdorff.


Coger al bebé en posición vertical después del biberón

El eructo es una etapa importante del lactante ya que, si se acuesta sin haber eructado, existe un riesgo de asfixia mientras duerme debido a una subida repentina de la leche.

Si le das el biberón, mantenlo en posición vertical un cuarto de hora después de la toma. No sirve de nada golpearle en la espalda o caminar sacudiéndolo ligeramente para que eructe antes.


El uso del chupete por la noche

El chupete tiene un papel protector durante el sueño del bebé. Según un estudio2 publicado en la revista Pediatrics en 2006, se evitaría un caso de muerte súbita por cada 2.733 bebés que usan chupete. Este objeto impediría que el niño se ahogue si se encuentra con la cara contra el colchón. En Estados Unidos, la Academia Americana de Pediatría ha integrado el uso del chupete a sus recomendaciones para prevenir el síndrome de muerte súbita del lactante.

Si le estás dando de mamar, se aconseja esperar un mes antes de ponerle el chupete, el tiempo suficiente para que el reflejo de succión del pecho esté afianzado. "Si le ponemos el chupete a un bebé que está siendo amamantado, existe un riesgo de que luego rechace el pecho", apunta el Dr. Pfersdorff.


Cuidado con el tabaquismo pasivo

El tabaquismo pasivo aumenta el riesgo de muerte súbita. Aunque los padres no fumen delante del bebé, las moléculas presentes en el humo del tabaco (más de 200) van a quedarse impregnadas en el aliento, en la ropa y en los sofás. Cuando la persona que acaba de fumar coge al bebé en brazos, este último está en contacto con los tejidos y puede inhalar estas moléculas tóxicas. Estas sustancias pueden provocar una disminución del ritmo cardíaco, apnea del sueño, trastornos de la regurgitación y problemas respiratorios, recuerda el Dr. Pfersdorff.

Lo ideal sería cambiarse de ropa después de haber fumado si queremos coger al bebé en brazos, añade el pediatra.

El tabaquismo de la madre también puede dañar al niño si le está dando de mamar. Las sustancias presentes en el tabaco pasan a la leche materna y son ingeridas por el bebé.


Colocar al bebé boca abajo, bajo supervisión

Colocar al bebé boca abajo varias veces al día (entre 3 y 5 minutos), y bajo supervisión, puede reducir el riesgo de muerte súbita. En esta posición, el niño va a agitar las piernas y a masajear su abdomen. Esto acelerará el vaciado gástrico y reducirá el reflujo. También trabajará los músculos de su cabeza, lo que le ayudará a recolocarse si se encuentra con la nariz y la boca contra el colchón mientras duerme, indica el especialista.


¿Existe algún signo indicador?

No hay signos que puedan alertar a los padres de una eventual muerte súbita. No se puede hablar de un perfil tipo, apunta el Dr. Pfersdorff. Sea como sea, si los padres notan algo inusual, como palidez o falta de tono repentino, es preferible consultar a un médico para determinar la causa de estos síntomas. Nosotros los pediatras, estamos muy atentos a lo que nos dicen los padres, a lo que observan en sus hijos. El mínimo elemento puede ayudarnos a establecer un diagnóstico.

Hay que tener en cuenta que en el 30 % de los casos, la muerte súbita del lactante ocurre sin ningún signo premonitorio.

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