Encopresis, cuando los niños manchan la ropa interior

Mujer y Familia - 2017/09/19

Agencias/Crítica

Hay niños que, una vez que han aprendido a controlar los esfínteres, comienzan a manchar la ropa interior porque pierden la capacidad de retener las heces. La incontinencia fecal o encopresis, como también se la conoce, es un trastorno que puede aparecer en torno a los cuatro años de edad como resultado del estreñimiento, principalmente. Iván Carabaño Aguado, jefe del Servicio de Pediatría del hospital Universitario Rey Juan Carlos y del hospital General de Villalba, nos cuenta los detalles.


¿Qué es la encopresis y por qué se produce?

La encopresis es la pérdida involuntaria de heces y la causa más frecuente es el estreñimiento funcional por hábito retentivo. El niño, aunque tenga ganas de evacuar, evita la defecación y entonces terminan produciéndose pérdidas por rebosamiento; es decir, la heces más blandas salen del culete del niño. La encopresis también puede ser secundaria a factores psicógenos (problemas escolares, conflictos familiares, retraso madurativo, etc.) y neurológicos (mal funcionamiento de los esfínteres anales, espina bífida, etc.).


En algunos casos la incontinencia fecal puede ser voluntaria. ¿Guarda esto relación con la causa? Si un niño mancha los calzoncillos a propósito, ¿puede deberse eso a un problema de carácter emocional, por ejemplo?

Los factores emocionales, tales como el estrés, pueden ser tanto la causa como el efecto de la encopresis. Es decir, los niños con encopresis pueden sufrir la marginación y los comentarios peyorativos de sus compañeros, del tipo “Fulano huele a caca”, y padecer estrés secundariamente. Y también el estrés puede ser la causa detonante del proceso.  


¿Tiene la encopresis relación con la incontinencia urinaria?

En efecto. El estreñimiento funcional puede asociarse con la incontinencia urinaria, pues la presión que la masa de heces retenida ejerce en la región rectal se comunica a la vejiga urinaria, con la posible aparición de enuresis. Del mismo modo, en la encopresis condicionada por problemas neurológicos pueden aparecer tanto incontinencia fecal como urinaria.


¿Qué incidencia tiene este trastorno en España? ¿Es más común en alguno de los dos sexos?

Se desconoce la cifra exacta de niños que pueden padecerlo, pero es más frecuente en los niños que en las niñas.


El problema es más frecuente en niños pequeños, pero ¿puede ocurrir a cualquier edad, en la adolescencia, incluso?

La encopresis puede aparecer en niños de entre 4 y 8 años de edad. Por encima de esa edad es raro, pero posible.


En el caso de los adultos, que también pueden sufrir incontinencia intestinal, ¿las causas son las mismas que en los pacientes pediátricos?

En los adultos, especialmente en las mujeres, la encopresis puede estar relacionada con el prolapso rectal u otras alteraciones del suelo pélvico.


Una vez detectada la causa, ¿cómo se trata? ¿Qué tratamientos se recomiendan y cuánto duran?

El tratamiento de la mayor parte de los casos, que son los secundarios a un hábito retentivo, consiste en la administración de laxantes por vía oral durante semanas o meses, según la necesidad del paciente, y sirve para que este comience a evacuar heces blandas sin esfuerzo. Además, es prioritario reeducarle para que no desatienda “la llamada de la defecación”, evite la retención y aproveche el reflejo gastrocólico. El médico debe instar a los padres a que le sienten en el inodoro durante 5 o 10 minutos tras las comidas principales. También es importante corregir los hábitos alimentarios mediante una dieta rica en líquido y fibra


¿Cuándo deben los padres preocuparse por un posible caso de encopresis? ¿Qué síntomas deben buscar en el niño?

El pediatra ha de apoyar a los padres. Los tratamientos son prolongados y a veces, tediosos. Es importante apoyarles y reforzar su labor. Los padres han de estar especialmente alerta ante casos de encopresis de aparición súbita, asociados a incontinencia urinaria y a algún otro síntoma neurológico como pérdida de fuerza o sensibilidad.


Una vez iniciado el tratamiento, ¿cómo deben actuar? ¿Qué actitud deben adoptar?

Han de apoyar al niño y establecer de manera dialogada las medidas educativas y dietéticas que he comentado antes. Los padres han de recompensar, no la consecución de la defecación, sino el esfuerzo voluntario para que esta se produzca. Eso funciona mejor que cualquier medida punitiva.

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