¿Dolor torácico o mareos durante una carrera?

Mujer y Familia - 2017/09/21

*Las muertes súbitas haciendo deporte están aumentando. Si eres de los que se calza las deportivas y sale a correr sin más, ¡cuidado! Realizarse un chequeo médico antes de comenzar a practicar deporte es la mejor prevención

Agencias/Crítica

La sociedad actual está marcada por el sedentarismo y un estilo de vida que requiere poca actividad física. Paralelamente, en los últimos años, se está experimentando un incremento en el interés por la práctica de deportes como el running y la participación en carreras populares, triatlones, etc. Pero estas actividades conllevan un sobreesfuerzo físico que no siempre se valora de manera adecuada.


Si eres deportista o te has unido recientemente a la comunidad Fit mira lo que opinan los cardíologos, expertos en Medicina del Deporte y personajes con bagaje como esta bioquímica, bombera y corredora de ultramaratones. Tienen mucho que decir y aportar, ¡y oye! Puede que sus consejos sirvan para salvarte la vida.


En España, cada día muere una persona por muerte súbita mientras hace deporte, el dato entre personas menores de 35 años es de una muerte cada cuatro días. Con un control médico adecuado, estas muertes son evitables, por eso nacen la Medicina Deportiva y la Cardiología Deportiva, una tendencia que en Europa está emergiendo a toda velocidad.


Todos los expertos coinciden en señalar que la actividad deportiva debe estar ligada a un entrenamiento adecuado y a los controles médicos porque aunque“la gente se tiene que mover porque el sedentarismo mata”, las consecuencias de una mala práctica deportiva pueden ser letales.


Así lo ha asegurado Emma Roca durante una jornada de Actividad Física y Salud celebrada ayer mismo en la Escuela de Salud Pública de Menorca (España).


Esta bioquímica, bombera y corredora de ultramaratones ha dirigido el estudio que se ha llevado a cabo con diferentes hospitales e instituciones con 500 corredores. ¿La conclusión? Que el corazón es sensible a correr largas distancias.


Sin embargo, un 21 por ciento de los corredores que experimenta síntomas como el dolor torácico o mareos durante una carrera no consulta con nadie.


Desde 2012, Roca y su equipo han estudiado las consecuencias que una mala práctica deportiva tiene sobre la salud. Se debería hacer un mínimo de dos horas y media de ejercicio físico a la semana, pero lo que no parece tan claro es dónde está el límite. “No todo el mundo está preparado para hacer el mismo tipo de deporte”, explica Roca, quien recuerda que para “salir a correr no basta con ponerse unas zapatillas”.


Según recoge el estudio, el corazón es un órgano sensible a correr larga distancia. El trabajo realizado muestra que el ventrículo derecho es más delgado que el izquierdo y, por lo tanto, es más sensible al bombeo de la sangre, sufre más, “esto es fisiológico, de nacimiento, no depende del entrenamiento”.


Este es uno de los elementos que marca la necesidad de realizar revisiones y controles médicos antes de llevar a cabo una actividad deportiva regular y, por supuesto, si se compite.


Al menos un 80 por ciento de los corredores no realiza ningún tipo de estudio previo, señala el doctor Pedro Manonelles, presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte. Entre los datos aportados, ha destacado que en las personas de más de 35 años, la mayoría de las muertes súbitas haciendo deporte son por una cardiopatía isquémica , “un porcentaje significativo podría evitarse si se llevaran a cabo las pruebas médicas”.


Es la llamada de atención de quienes han estudiado las consecuencias que tiene sobre la salud, el deporte excesivo, sin un buen entrenamiento y sin pasar los controles necesarios. En torno a un 5 por ciento de los que corren experimentan dolor torácico, alrededor de un 7 por ciento afirman haber sufrido disnea, dificultad para respirar y un 10 por ciento que sufrieron mareos y síncopes durante la carrera, “esto es preocupante, porque puede haber una potencial patología de riesgo”, señala el Dr. Manonelles. Pero, además, hay un 21 por ciento que no consulta con nadie estas cuestiones.


Todos estos datos y situaciones explican el goteo de fallecimientos que se producen a lo largo del año. En este sentido, el estudio que se ha llevado a cabo analiza también la parte genética. Tal y como subraya Roca, “hemos visto que la expresión proteica varía en función del entorno y esto afecta también a los corredores, las proteínas en sangre cambian según el tipo de carrera y el entrenamiento y variarán hasta un 33 por ciento de nuestro genoma”.


Esta bioquímica, campeona del mundo de ultramaratones, recuerda que antes de participar en carreras hay que seguir unas pautas, con entrenamiento progresivo y la elección de pruebas. Llegar a una ultramaraton supone una preparación de más de tres años. Además, de todas las implicaciones cardiovasculares, una falta de entrenamiento lleva a roturas musculares, problemas hepáticos y renales, con un riesgo muy alto de lesiones irreversibles.


Para el Dr. Alfonso Castro Beiras, cardiólogo del hospital HM Modelo de A Coruña, “el ejercicio es un arma de doble filo, es beneficioso para la salud pero puede ser causa de deterioro cardiaco o muerte en determinadas situaciones. Antes de empezar a desarrollar una actividad deportiva de manera constante es recomendable descartar cualquier trastorno de la morfología y de la parte eléctrica del corazón en los jóvenes menores de 35 años y de cardiopatías isquémicas o coronarias en pacientes de mayor edad. Con un sencillo reconocimiento se descartaría más del 90 por ciento de los casos de muerte súbita en deportistas”.


En el estudio se ha visto también  que una dieta desequilibrada , con falta de magnesio, por ejemplo, provoca un peor rendimiento, o deshidratación , que puede afectar al riñón. Otra asignatura pendiente, señala Roca es la de dormir bien antes de una carrera, y la recuperación, “porque tenemos gente sobreentrenada pero que no duerme lo suficiente en los días previos”.


El Dr. José Ramón Barral, especialista en Medicina del Deporte, “en los últimos años se ha perdido mucho el respeto a las pruebas de larga distancia. Participa gente con poca preparación y como consecuencia pueden surgir alteraciones importantes del sistema renal, destrucción masiva de músculos, golpes de calor… pero sobre todo una solicitación máxima del sistema cardiovascular. En España no hay una ley que prohíba participar en competiciones deportivas por causa médica, ni que regule los reconocimientos necesarios para su práctica. En países como Italia sí, donde se ha demostrado la eficacia de un control cardiológico previo, disminuyendo notablemente el índice de mortalidad súbita”.


Una preparación adecuada y las revisiones médicas son los elementos clave que pueden evitar los problemas a quienes deciden participar en carreras largas. El Dr. Manonelles comenta que en nuestro país hay 3,5 millones de corredores y la media de edad pasa de los 40 años. Aquí, apunta este experto en Medicina del Deporte, los que tienen más riesgo son los que sin una base empiezan a correr a estas edades y también los que siendo más jóvenes habían hecho deporte pero han pasado años sin hacer nada y ahora vuelven a engancharse.


Reconocimientos que se deben realizar antes de iniciar un deporte


El reconocimiento previo al inicio de una actividad deportiva se realiza en una sola sesión llevada a cabo por un equipo médico integral. Especialistas en Medicina Deportiva y Cardiología Deportiva recomiendan qué deporte es más adecuado a cada persona, ayudando a los deportistas a minimizar riesgos y optimizar su actividad para adecuar sus entrenamientos.


La Dra. Ángela López, cardióloga del hospital HM Modelo de A Coruña, define los pasos a seguir para comenzar la práctica de un deporte minimizando los riesgos de padecer algún problema del corazón.


Con un reconocimiento de pre-participación deportiva por parte del equipo de Cardiología Deportiva, se revisa el historial clínico del paciente, antecedentes familiares relevantes, un electro y un eco-cardiograma que sirven para descartar problemas cardíacos.

A continuación, se realiza una serie de pruebas de esfuerzo que establecen el “límite de seguridad” en el que se comprueba que el funcionamiento de los órganos es correcto bajo determinados niveles de esfuerzo (medición de la frecuencia cardíaca y valoración de la respuesta a un protocolo de ejercicios físicos, consumo de oxígeno…). Los resultados de estas pruebas sirven para que el equipo de Medicina Deportiva haga un diseño personalizado del entrenamiento adecuado a las características físicas y metabólicas de cada uno.

Asimismo, a la hora de optimizar los entrenamientos deportivos, es importante que la persona que vaya a realizar deporte de manera continuada se haga estos reconocimientos periódicamente.

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