Triunfo pírrico

Oscar González Bonilla/CDN

Opinión - 2017/10/27

Durante casi 20 días hubimos de soportar los usuarios del servicio de transporte público del municipio de Tepic -camiones y combis- el aumento arbitrario por parte de permisionarios-choferes por pasaje a ocho y cuatro pesos.

Fue tiempo del unánime malestar por la medida impositiva que trocó en enfrentamientos verbales de pasajeros con los conductores, provocaciones rijosas con riesgo de llegar a los golpes, amenazas por estos últimos de bajar de la unidad al usuario por negar el pago exigido, mentadas de madre y cosas peores.

La irritación popular por cargar la mano fue en ascenso, mientras que funcionarios del gobierno de Nayarit que por ley corresponde atender el asunto se mantenían atolondrados, no emitieron juicio alguno, muy a pesar de las múltiples protestas a través de los diferentes medios de comunicación masiva.

En este tema y en ese momento, nadie por encima de la ley resultó una frase hueca, sin sentido, dicha al calor del acogedor ambiente político.

El titular de la Secretaría General de Gobierno, Jorge Aníbal Montenegro Ibarra, dio señales de vida -¡al fin!- el jueves 5 de octubre cuando decidió reunir, por primera vez en este gobierno, a los integrantes de la Comisión Técnica del Transporte y asumir su responsabilidad. Pero el daño a la economía familiar de los usuarios ya estaba hecho.

Pareció que en connivencia con los permisionarios del transporte público, el gobierno de Nayarit dejó a propósito que el malestar se dimensionara para al final del cuento los agraviados usuarios se conformaran con el aumento a la tarifa, que fue de un peso y no de dos, lo cual éstos verían como ganancia, quedarían bastante satisfechos por tal logro.

Fue hasta el martes 10 de octubre cuando por segunda vez se reúne la Comisión Técnica del Transporte para decidir continúe la tarifa de 6 y 3 pesos, con el aviso de sanciones para la desobediencia. Será hasta el lunes 23 de octubre, con base en estudio por el Colegio de Contadores Públicos de Nayarit, cuando se decida la nueva tarifa. Durante 13 días los inconformes usuarios podrán dormir tranquilos. Esa vez Jorge Aníbal se decantó por el aumento de un peso.

Y así fue. Correspondió al subsecretario general de gobierno, Juan Alberto Guerrero Gutiérrez, anunciar el aumento de 6 a 7 pesos al usuario común y de 3 a 3.50 pesos al extraordinario. Pero lo que es peor, el funcionario antedicho en conjunto con la presidenta del Colegio de Contadores, Isabel Estrada Jiménez, salieron a los medios de comunicación escritos y electrónicos para difundir la buena nueva, a pregonar el triunfo pírrico, vencieron a Goliat.

En sus dichos, el alegre par de anunciantes indicó que en el corto plazo no habrá más aumentos a las tarifas del transporte público, sino hasta en octubre del próximo año que aseguran se hará una nueva revisión. Y así el incremento al precio del pasaje se hará cada uno de los próximos cuatro años, sin misericordia.

Este funcionario y la Contadora han divulgado el señuelo de certificar la aptitud de los choferes del transporte público, así como mejorar las condiciones materiales de las unidades, el servicio de rutas y atención al público. Como cuando el servicio Premier que poco tiempo tuvo vigencia en Tepic: camiones de primera, conductores elegantemente vestidos y con corbata, aire acondicionado, con pasajeros en igual número de asientos y con derecho a transbordar sin pago extra. En cada aumento en tarifa ha sido lo mismo: promesa de mejorar unidades y servicio. Nunca se ha hecho.

Casi a un mes del arribo al poder del nuevo gobierno estatal certera puñalada se le da a la economía familiar de los trabajadores con bajos niveles de ingreso. Pero qué ocurre si el gobierno de Nayarit, con base en estudio de especialistas -el del Colegio de Contadores hasta la fecha es fantasmal-, hace un decremento cuando menos en 50 centavos a la tarifa de 6 pesos y al mismo tiempo decide subsidiar a los permisionarios para que mejoren su margen porcentual de utilidad.

En mi particular punto de vista esta medida daría satisfacción a los más, pero también a los menos que lucran con un servicio concesionado, aunque obligación de ofrecerlo es del Estado. Al final todos contentos. Argumentará el gobierno falta de presupuesto, pero la condición es propicia para que este noviembre soliciten autorización al Congreso del Estado.

Los yerros de la coalición de partidos que arribó al gobierno de Nayarit, así como el descontento de la ciudadanía, se reflejará muy pronto en las urnas durante las elecciones del próximo año. En el corto plazo se abre la probabilidad de que Andrés Manuel López Obrador en Nayarit triunfe de nueva cuenta en las presidenciales y, dentro de cuatro años, el PRI regresa al poder gubernamental.

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