COLUMNA MAGISTRAL: *El Nuevo Modelo Educativo: un reto para los maestros “tradicionales” (XIV). El Diseño Curricular (1/2)

Roberto Guardado Jiménez/CDN

Opinión - 2017/10/30

Este tema se planteó como pregunta al final de nuestra última colaboración. ¿Cuáles son los contenidos propuestos por la SEP y la manera de abordarlos?  ¿Qué pasa si un niño no logra los aprendizajes determinados por el programa al término de un ciclo escolar? ¿Cómo evaluar y articular los contenidos vertical y transversalmente sin límite de tiempo para los estudiantes? Al final ¿Qué pasa con el proceso educativo centrado en el alumno de acuerdo a su  interés particular?

El secretario de educación Aurelio Nuño anunció el mes pasado que el 80% del currículum de la educación básica sería obligatorio, dejando el resto para asignaturas o  actividades que cada una de las escuelas puede definir. El subsecretario de educación básica, Javier Treviño, lo confirmó y agregó que el 20%  de tiempo y currícula liberado podría ser aplicado en el fortalecimiento de la formación académica del alumno, desarrollo socio emocional (arte y cultura), contenidos relevantes (tales como ciencia, tecnología y hasta robótica), temas del entorno regional y de impacto social local (eco – sociología), etc. Se le olvida al señor Treviño que todo eso cuesta y no menciona métodos ni formas de financiamiento.

El discurso es excelente, la forma de publicarlo muy atractiva, las aspiraciones pueden ser legítimas, pero la realidad en términos operativos sigue siendo aberrante. Ni la evaluación a los maestros ha servido para potenciar a los más capaces, ni las plazas se otorgan a los mejores elementos, no existe seguridad jurídica ni laboral para los nuevos mentores.  Los padres de familia siguen pagando cuotas para mantenimiento, servicios  y personal adicional necesario en las escuelas, los útiles escolares son un lastre económico y obstáculo para las familias pobres, el transporte,  la accesibilidad y la seguridad son problemas cotidianos. La reforma educativa no puede ir más allá si la estrategia presupuestal del Estado es beneficiar continuamente a la clase política mientras el INEGI declara que la brecha entre pobres y ricos cada día es mayor en nuestro país.

En estos días también nos enteramos que, por acuerdo de los legisladores (pagados por nuestros impuestos),  la clase política se despacha con la cuchara grande para el siguiente año electoral, absorbiendo más de 30 mil millones de pesos únicamente para el proceso electoral, sin contar los sueldos millonarios y las prebendas de nuestros “ilustres” políticos, donde sobran gobernadores ladrones, diputados y senadores que trabajan cuando les da la gana, presidentes municipales ignorantes, rateros y coludidos con la delincuencia, toda una pléyade de “servidores públicos” amañados para extorsionar y/o defraudar al pueblo. ¿Cómo explicar y justificar todo ello, nosotros los maestros, para formar ciudadanos “socio emocionalmente” comprometidos con su propia formación y con la sociedad? ¿Cómo enseñar valores de “aprender a aprender”, “convivir”, “trabajar en equipo”, “unidad nacional”, etc.,  si lo que se observa cotidianamente son situaciones completamente opuestas, malignamente adversas? Usted, amigo lector, ya tiene sus conclusiones.

Retomando el tema del diseño curricular. Si la escuela pública no se transforma desde el interior, en base a reconocer y fortalecer la importancia de cada uno de sus componentes y factores, otorgándole todos los recursos para convertir a las instituciones en espacios de calidad humana y excelencia educativa,  todo lo que esté en el escritorio, en papel, en la página web y en las noticias, es simple y llanamente un fraude más para el pueblo mexicano.

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