Cárceles de Nayarit, peor de lo que se cree

* Comisión estatal de derechos humanos asegura que ni siquiera dan de comer a los reos.
* Algunos entran por robo simple y salen con conocimientos de crimen organizado y listos para delinquir.
* San Blas es la peor cárcel de México, seguida de Rosamorada, Santiago Ixcuintla y Ruiz.

Estado - 2017/11/07

Christian Langarica/CDN.

Las cárceles municipales están reprobadas en México, pero vergonzosamente, la peor del país está en Nayarit, específicamente en el municipio de San Blas, esto según los datos dados conocer hace unos días a nivel nacional por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Para la Comisión Estatal de los Derechos Humanos en Nayarit, esto no es ninguna sorpresa, pues incluso este dato vergonzoso no se habría podido conocer si no fuera por las propias revisiones y evaluaciones que el organismo local realiza. Huicot Rivas, su presidente, explica que lo que ellos han encontrado a veces raya en lo absurdo:

“San Blas fue objeto de señalamientos porque no tenían ni siquiera una correcta separación de hombre y mujeres, había convivencia con varones y circunstancias de ese tipo nos encontramos en otras careceles municipales, se llegó al exceso de tener una jaula de un metro cuadrado que era considerada un castigo, esto de la jaula fue en Tecuala hace unos años”.

A las autoridades se les olvida, o simplemente no le importa el hecho de que los presos también comen, según confirma el ombudsman local:

“En muchos casos de las cárceles municipales encontramos que, si no fuera por los alimentos que les llevan los propios familiares de algunos de los internos, no tendrán alimentos, en otros casos les llevan una despensa semanal para que ellos ahí se preparen sus alimentos de forma precaria. Así de grave es la circunstancia”.

Como ya se ha dicho, las prisiones en Nayarit no son centros de readaptación social, sino más bien, escuelas de crimen. La Comisión Estatal de Derechos Humanos, es quien lo confirma:

“Quienes egresan de una de estas prisiones, pues evidentemente no solo no tuvieron un tratamiento para la reinserción, sino que además salen con mayores tendencias delictivas que las mismas que los llevaron en un principio, es decir, después de haber sido unos delincuentes primarios, se convierten en un reincidente y desarrollan una habitualidad al delito”.

Lamentablemente, dice el titular de la CEDH en Nayarit, no solamente es a los políticos y gobernantes a quienes no les interesa el sistema penitenciario nayarita a nivel nacional, a la sociedad tampoco:

“Existe, esto se arrastra también por las apreciaciones tanto de la sociedad que se transmite a la propia autoridad. Por ejemplo, cuando en una comunidad adolecemos de ciertos servicios, cuando hay carencias, la comunidad cuestiona el que se atienda a los internos si acá al exterior hay necesidades”.

Las cárceles, explica Huicot Rivas Álvarez, se han convertido con el paso de los años, en simples centros de contención, lugares en los que la autoridades encierran personas para que no cometan más delitos, olvidándose de que deberían ser lugares de readaptación social.

Cartones