COLUMNA REDESCUBRIENDO: “Sectas, Abusos Religiosos y Técnicas de Manipulación”

José Miguel Cuevas/CDN

Opinión - 2017/12/12

 México es uno de los países más católicos del mundo. Las cinco visitas del papa Juan Pablo II y las últimas canonizaciones de santos locales así lo atestiguan. A la par, coexisten otros grupos  religiosos que con el paso del tiempo se afianza más entre los mexicanos. La mayoría de ellos importados de otros países. Por lo anterior, nuestra nación es extremadamente religiosa. Cuando la religión se vuelve parte fundamental en la vida de las personas, necesitamos; más que nunca, una evaluación crítica sobre las creencias que conforman la teología de las diferentes agrupaciones religiosas. En este sentido, el escritor estadounidense Harold Bloom en su libro La religión en los Estados Unidos afirma con gran precisión:
 
“Una nación obsesionada por la religión necesita desesperadamente una crítica religiosa, ya sea que esté o no preparada para recibir un comentario de cualquier tipo sobre un tema tan problemático  y personal como la relación del individuo con las convicciones del grupo: un país que se considere cristiano difícilmente podrá ver con buenos ojos a alguien que llegue con las malas noticias de que sus creencias no son, en absoluto, lo que aparentan ser”.
 
Para la mayoría de las personas creyentes afirmaciones como la anterior suenan a herejía, ateísmo, a intolerancia. Sin embargo, conforme salen a luz pública los diferentes abusos por parte de líderes religiosos, organizaciones totalitarias y la extravagancia de grupos religiosos –como La Nueva Jerusalén en el estado de Michoacán– nos  queda más claro la importancia de aplicar una evaluación seria y precisa para identificar anomalías teológicas y desviaciones psicológicas que dañan, en mayor o menor medida, la integridad de los adeptos.
 
Existen algunas organizaciones religiosas en nuestro país que no están exentas de prácticas que afectan la integridad de sus miembros, limitando, al mismo tiempo, sus derechos fundamentales como personas. En este sentido, los daños pueden ser desde una presión grupal hasta un trastorno psiquiátrico severo; las limitaciones, por su parte, van desde la prohibición de convivir con personas ajenas a la agrupación, hasta el imperativo de no interactuar con el mundo que nos rodea: no informarse leyendo el periódico o prohibir observar la televisión, por ejemplo. Basta citar algunos ejemplos de agrupaciones cuyas creencias afectan, en gran medida, la capacidad de relación con personas diferentes, el estímulo emocional afectivo y el sentido de solidaridad por gente que está a punto de morir.
 
Los 8 Criterio de Lifton.
 
La documentación respecto a los diferentes abusos y manipulación religiosa en los últimos años se ha incrementado, testimonios de personas que por años estuvieron en agrupaciones sectarias hasta los criterios de especialistas en la salud mental. En este sentido, el psiquiatra Robert Jay Lifton, estudioso de las consecuencias psicológicas causadas por la guerra y los campos de concentración, definió en su obra “La reforma del pensamiento y la psicología del totalitarismo” 8 criterios para caracterizar el "lavado de cerebro" a partir de las técnicas utilizadas por el régimen de Mao Tse Tung para convertir a los presos políticos a la ideología comunista. A continuación detallamos los 8 criterios del especialista:
 
1. Control de la comunicación. El grupo decide con quiénes se comunican y relacionan los adeptos, y limita sus fuentes de información.
 
2. Misticismo artificial. Velas, incienso, rezos o mantras, música y otros elementos son usados para crear un ambiente "especial".
 
3. Vocabulario propio. Fomenta la sensación de pertenencia.
 
4. Primacía de la doctrina sobre la persona. Los preceptos dictados son más importantes que la experiencia de cada individuo en su comprensión de la secta.
 
5. Infalibilidad del dogma. La palabra de los líderes es sagrada, pues provienen de la divinidad.
 
6. Confesiones públicas. Establecen lazos de complicidad entre los miembros de la secta.
 
7. Demandas inalcanzables de pureza. Provocan en los adeptos vergüenza y culpa constantes, que los vuelven más susceptibles de ser mani­pulados
 
8. Poder sobre la vida. La secta decide quién tiene derecho a vivir y quién no y aun quién se salvará o no en el más allá, según su adheren­cia a las normas del grupo.
 
Actualmente muchos médicos, psicólogos clínicos y sociólogos, toman los criterios de Lifton como referencia para determinar si algún grupo, religioso o no, se vale de medidas coercitivas para manipular la conducta de sus partidarios a través de una técnica gradual de "reforma de pensamiento": —El manejo de estas técnicas de coerción psicológica establece el criterio clave para llamar "secta" a una agrupación—. Hasta la próxima. Conferencista y Terapeuta Familiar. Twitter @redescubriendo
 
Con información de www.sectas.org

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