A HERRERA VALLES LE QUEDÓ GRANDE EL PUESTO

Estado - 2018/04/02

Lenin Guardado/CDN

El llegar a 500 ejecutados en solo doce meses en Nayarit es para preocuparse. La situación que actualmente se vive en la entidad, nos ha colocado como un estado en donde no se puede invertir, donde no se puede divertir, donde no hay control sobre la delincuencia y donde la gente vive con miedo.

Es verdad, la captura del exfiscal Edgar Veytia, hace un año, fue el detonante para que se viviera un total descontrol en lo que corresponde a seguridad pública, y lejos a que tenía o no controlado todo el asunto,  lo cierto es que esa aprehensión del encargado de la seguridad, fue el detonante para que el pueblo se le relevara al todavía gobernador Roberto Sandoval y, posteriormente, castigara su administración con un voto a favor de los adversarios más identificados como lo son el PAN y el PRD. Todo por la inseguridad.

El gobernador actual, Antonio Echevarría García, como bien lo dijo, no es ´todólogo´ y por ello confió ese tema de seguridad en un señor que tenía antecedentes de ´entrón´, ´valiente´ y muy preparado para el combate al crimen del ámbito del fuero común y, sobretodo, federal.

Fue creíble para la población, en los primeros meses del gobierno de Toño, aquella excusa o argumento de que todo el desorden que había en Nayarit fue provocado porque ´el gobierno anterior estaba coludido con el narco´, más sin embargo, ni en Estados Unidos le han podido comprobar a Edgar Veytia tal cosa, y el ejemplo estriba en que no le han iniciado un juicio por tales acusaciones.

La PGR ha dado a conocer en medios de comunicación que no se tienen investigaciones en contra de Veytia, ni tampoco de Roberto Sandoval, por lo que eso de las acusaciones de colusión con narcotraficantes con los principales funcionarios y servidores públicos del gobierno anterior, se desmoronaron muy fácil.

El gobierno de Toño Echevarría García, es muy joven, y  tiene que dar resultados  a la población, aunque sean pequeños, pues no debe de desencantar a los electores muy pronto,  mucho menos en un año de elecciones presidenciales.

Es por ello, que el mandatario nayarita, con mano firme debe de comenzar a ajustar tuercas en su máquina de gobernabilidad, y decidir que sí uno de sus allegados, por más amigo que sea, no le está sirviendo, lo debe de correr, le debe de dar las gracias y nombrar al que sigue, al que sí tenga ganas de arreglar las cosas y resolver los problemas de la gente. En este caso, el primero es la inseguridad.

Así pues, ya es obligatoria la renuncia del Secretario de Seguridad Pública Estatal, Javier Herrera Valles, quien no ha dado resultados satisfactorios a la gente. De lo contrario, si Toño Echevarría se empecina a sostenerlo y en decir que sí está haciendo cosas buenas en otro lado, no va a lucir y será recordado como el mandatario que tuvo en sus manos el poder darle la paz y tranquilidad a los nayaritas, y no lo hizo porque fue engañado por su titular de seguridad.

Por lo que se ve, Javier Herrera Valles, no fue lo que le ´vendieron´, al joven mandatario. No es alguien que esté al tanto de cómo están las cosas en la actualidad… Herrera, tal vez, se perdió de mucha información en el tiempo que el Secretario Federal de Seguridad, Genaro García Luna, lo metió a la cárcel acusado de contubernio con el crimen  organizado, porque en los hechos, Javier Herrera, no le sirve al pueblo nayarita y solo por eso se tiene que ir.

Si el gobernador Toño Echevarría se queda con esa ´papa caliente´ que se llama Herrera Valles… se va a quemar.

(Este escrito se publicó en la edición impresa de CDN número 2634)

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