´Hemos descuidado y abandonado a los pequeños´, dice el Papa por casos de abuso

Mujer y Familia - 2018/08/20

Agencias/CDN
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Por primera vez, el Papa Francisco dirigió una carta a los católicos de todo el mundo en la que reconoce con vergüenza y arrepentimiento que la Iglesia no supo estar donde debía estar para prevenir, atender y reconocer a tiempo la magnitud y gravedad del daño causado por decenas de curas que abusaron de menores durante décadas.
En su cuenta de Twitter en español, el pontífice publicó un mensaje en el que pide se les conceda la gracia de la conversión y la unción interior para poder expresar, ante los crímenes de abuso, su compunción y decisión de luchar con valentía y adjuntó la liga a su carta dirigida al pueblo de Dios.
En la carta difundida hoy en siete idiomas (inglés, español, italiano, portugués, alemán, polaco y francés) y a una semana de que el gran jurado en Pensilvania reveló sus resultados de la mayor investigación sobre delitos cometidos por clérigos de la Iglesia Católica estadunidense, mediante la que determinó que 301 sacerdotes en el estado abusaron sexualmente de menores en los últimos 70 años, el Papa señaló:
‘Si un miembro sufre, todos sufren con él’ (1 Co 12,26). Estas palabras de san Pablo resuenan con fuerza en mi corazón al constatar una vez más el sufrimiento vivido por muchos menores a causa de abusos sexuales, de poder y de conciencia cometidos por un notable número de clérigos y personas consagradas.
Un crimen que genera hondas heridas de dolor e impotencia; en primer lugar, en las víctimas, pero también en sus familiares y en toda la comunidad, sean creyentes o no creyentes. Mirando hacia el pasado nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado.
Mirando hacia el futuro nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse. El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor, por eso urge reafirmar una vez más nuestro compromiso para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad.
Y reconoció, con vergüenza y arrepentimiento que, como comunidad eclesial, no supieron estar donde tenían que estar, que no actuaron a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños.
En el caso de la investigación sobre los casos de abuso en Pensilvania, el Papa Francisco comentó que, si bien la mayoría corresponden al pasado, con el correr del tiempo han conocido el dolor de muchas de las víctimas y constataron que las heridas nunca desaparecen y obligan a condenar con fuerza estas atrocidades, así como a unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte; las heridas ‘nunca prescriben’.
El dolor de estas víctimas es un gemido que clama al cielo, que llega al alma y que durante mucho tiempo fue ignorado, callado o silenciado. Pero su grito fue más fuerte que todas las medidas que lo intentaron silenciar o, incluso, que pretendieron resolverlo con decisiones que aumentaron la gravedad cayendo en la complicidad () sentimos vergüenza cuando constatamos que nuestro estilo de vida ha desmentido y desmiente lo que recitamos con nuestra voz, subrayó.
Tomando en cuenta el pasado, lo que se puede hacer para pedir perdón y reparar el daño causado, nunca será suficiente –admitió—y tomando en cuenta el futuro, abundó, no se debe descuidar nada para promover una cultura que no solo asegure que tales situaciones no se reproduzcan, sino que no puedan encontrarse con el terreno propicio para ocultarse y perpetuarse.
El Papa explicó que en varias partes del mundo se está trabajando para proteger la integridad de niños y de adultos y aplicar la tolerancia cero a los abusos sexuales, y también en los modos de rendir cuentas por parte de todos aquellos que comentan o encubran esos delitos.
Reconoció que se han demorado en aplicar estas acciones y sanciones tan necesarias, pero confió en que ayudarán a garantizar una mayor cultura del cuidado en el presente y en el futuro.
Esta es la prima vez que el Papa escribe a los mil 200 millones de fieles del mundo sobre los abusos sexuales cometidos por sacerdotes, las misivas pasadas sobre esos escándalos estuvieron dirigidas a obispos y católicos de países afectados.
Además del reciente caso de Pensilvania, en Estados Unidos, la iglesia afronta una serie de escándalos por abusos en países como Chile y Australia.
Su carta, fue divulgada días antes de que el pontífice visite Irlanda, donde la confianza de los fieles aún se recupera de una crisis similar por abusos sexuales.

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