REDESCUBRIENDO: La Familia: Hábitat Natural para la Apropiación de los Valores

José Miguel Cuevas Delgadillo/CDN

Opinión - 2019/06/01

Es en la familia donde tienen lugar las primeras relaciones interpersonales, los primeros aprendizajes que resultan vitales para su posterior desarrollo, como por ejemplo, la adquisición del lenguaje, el valor de la comunicación y el diálogo, el valor del respeto hacia las personas, la cooperación (el reparto de las tareas domésticas), la igualdad, etc.  Incluso en lo tocante a la apropiación de valores con miras sociales y altruistas las experiencias familiares son de gran importancia. Aunque los niños no siempre imitan las conductas morales de sus socializadores, está claro que el modelo altruista paterno puede tener un efecto poderoso en sus inclinaciones altruistas. Cuando las personas que les cuidan son altruistas, parece que los niños aprenden conductas prosociales y con frecuencia parecen adoptar las actitudes complacientes de sus padres. Los niños no aprenden conductas valiosas independientemente de las personas que les ofrecen la oportunidad de observar en otros las experiencias del valor, sino que será mucho más sencillo cuando entre ellos exista alguna relación afectiva, de simpatía o cariño, como sucede en las relaciones familiares. Por otro lado, a pesar de la importancia que casi todos los educadores conceden a la familia en el desarrollo y la educación de las personas como seres dignos, dentro de la pedagogía, el ámbito de la educación familiar constituye todavía un amplio campo de investigación sin explorar.

Aprendizaje de normas en el contexto familiar.

Los padres y las experiencias familiares desempeñan un papel esencial en el desarrollo de los niños, y más aún cuando éstos son pequeños y se encuentran necesitados de atención, cariño y afecto, además de orden, disciplina y conocimiento de las normas que garanticen una convivencia sana. A lo largo del desarrollo infantil, el niño va comprendiendo y asimilando el sistema de reglas con que se ha encontrado. Es indudable que en este proceso los padres desempeñan un papel de suma importancia; desde la infancia temprana, proveen al niño de los soportes necesarios para aprender los modos de comportamiento socialmente aceptados. Sin embargo, conforme el niño va creciendo y madurando, se encuentra expuesto a una serie de influencias extra-familiares (escuela, profesores, amigos, compañeros de clase, etc.) que también determinarán en gran medida su desarrollo personal, pero todavía siguen siendo de especial importancia las relaciones educativas que tienen lugar dentro del contexto familiar.

Los padres deben buscar otra forma de incidir en sus hijos que no sea la imposición o el mandato; para ello deberán recurrir a los consejos, a su experiencia y sus conocimientos previos, pero sobre todo, a la comprensión y el entendimiento de los problemas típicos de la etapa por la que el niño se encuentra en esos momentos. Debemos ser conscientes de que solo podemos ayudar a solucionar los problemas de los demás a partir del conocimiento de los mismos. Es un hecho generalizado, que sobrepasa las barreras espacio temporales, que los padres quieren a sus hijos, se preocupan por ellos y hacen cuanto está en sus manos para asegurar su bienestar. Sin embargo, la concepción de los hijos como algo valioso ha cambiado, pasando de ser entendidos como un capital cuya función era asegurar el cuidado y la atención de los padres cuando llegaran a la vejez, a ser considerados un creciente coste que hay que mantener durante periodos cada vez más largos, pues los hijos tardan mucho en abandonar el nido familiar. Dependiendo del valor que concedan a sus hijos, los padres se comportarán de un modo u otro, lo cual evidentemente va a influir en el estilo educativo que se adopte en el contexto familiar. Hasta la próxima. Terapeuta Familiar y Conferencista. Consultas Celular 311 136 89 86.

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